Aunque como normal general el virus de la gripe no suele revestir gravedad, en algunos casos puede convertirse en una enfermedad peligrosa, capaz incluso de ocasionar la muerte a quien la padece. Son especialmente susceptibles las personas mayores y los inmunodeprimidos, por lo que son precisamente ellos quienes deben vacunarse cada temporada para prevenir la infección.

El problema es que las dos variantes principales del virus, el Influenza A y el Influenza B, presentan una gran variedad de cepas, que además tienen la capacidad de mutar rápidamente, gracias a su material genético altamente fragmentado. Esto hace que por ahora sea imposible diseñar una vacuna universal, ya que cada temporada el patógeno es diferente. Una de las principales estructuras responsables de esta variabilidad es la hemaglutinina A (HA), encargada de ayudar al virus a fijarse en las células a las que infecta. Al ser una de las partes más expuestas, sirve a los anticuerpos para detectar su presencia y atacarlo, pero su capacidad para cambiar rápidamente hace muy difícil dar con los anticuerpos adecuados para ello.

La solución a este problema es el uso de anticuerpos ampliamente neutralizantes, capaces de unirse a más de un tipo de HA. Sin embargo, incluso así se necesitaría utilizar varios de estos anticuerpos para atacar a un número suficiente de cepas.

Ahora, un equipo internacional de investigadores, liderado por Nick Laursen, del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, en California, ha dado con un tipo concreto de anticuerpos originarios de las llamas, que actúan como una especie de navaja suiza, de modo que una misma proteína puede atacar a varias cepas del virus. Por ahora, el procedimiento solo se ha probado en ratones, pero con resultados muy prometedores.

MD3606, la navaja suiza de la inmunología

Los camélidos, como la llama, son animales muy poco comunes en investigación. Sin embargo, su sistema inmune posee particularidades que los hace muy interesantes, como el hecho de que posean anticuerpos muy pequeños, codificados por un solo gen, de modo que se puedan manipular fácilmente.

Por eso, este equipo de científicos, cuyos resultados acaban de publicarse en Science, se centró en este animal, en busca de un arma efectiva contra el cambiante virus de la gripe. Así, analizando la respuesta de llamas inmunizadas frente a la gripe, pudieron localizar el anticuerpo MD3606, que en condiciones ideales podía luchar contra 60 cepas diferentes. Para su administración, utilizaron como vectores los adenovirus. Este tipo de virus se utilizan frecuentemente en terapia génica para insertar genes concretos en el material genético del paciente. En este caso, introdujeron los genes que codificaban para este anticuerpo y los dirigieron a las células de la mucosa nasal.

El procedimiento se llevó a cabo sobre ratones infectados con varias cepas de los virus H1N1, H2N2 e Influenza B. El resultado fue muy positivo, incluso en los animales inmunodeprimidos y los de mayor edad. Además, fue suficiente con dosis bastante bajas de anticuerpos.

De cualquier modo, será necesario llevar a cabo ensayos clínicos con humanos para comprobar que el procedimiento también es efectivo en nuestra especie. Así, si bien los investigadores advierten que no se conseguiría una vacuna universal como tal, sí que estaríamos ante una medida de prevención alternativa frente a una variedad muy amplia de cepas. Será necesario esperar para saber qué pasa, pero si todo funciona los resultados podrían salvar muchas vidas en todo el mundo.