Estamos entrado de lleno en una corriente de materia oscura o, como lo han llamado los investigadores, un huracán, tal y como se publicó la pasada semana en la revista Physical Review D. Sin embargo, debido a la poca interacción que se le presupone a la materia oscura, lo más probable es que ni nos demos cuenta de qué está pasando. Pero para los investigadores puede suponer resolver una de las mayores incógnitas dentro de la física moderna.

No obstante, no nos adelantemos a los acontecimientos porque para resolver este misterio es probable que aún haga falta tiempo. ¿Cómo hemos visto este huracán de materia oscura? ¿De dónde viene? ¿Qué puede significar para los científicos? ¿Seremos capaces, ahora sí, de detectar la materia oscura?

Hay que remontarse hasta hace un año, momento en el que la sonda Gaia detectó una anomalía en la Vía Láctea. Fueron Cianan O'Hare, de la Universidad de Zaragoza, y sus compañeros quienes dieron con S1, "una corriente de material galáctico", tal y como explica el investigador a Hipertextual. Se trata de "material en nuestra galaxia que se mueve todo junto a lo largo de una corriente", añade. ¿Y qué son estas corrientes? Pues "los restos de galaxia más pequeñas que han sido comidas por nuestra galaxia".

La peculiaridad de esta corriente es que, según las teorías actuales, las galaxias están rodeadas por materia oscura, por lo que esta corriente "también traerá una gran cantidad de materia oscura al sistema solar" y, además, su movimiento será muy rápido. Aunque "no sabemos cuánta" materia oscura podría haber, los investigadores "esperan" que alguno de los experimentos en funcionamiento dé la voz de alarma al haberla encontrado por fin. La velocidad de esta corriente es de 500km/s frente a los 230km/s a los que estamos acostumbrados, de ahí que se haya catalogado como un huracán y que las probabilidades de dar con ella aumenten.

Aunque puede pasar cualquier cosa, los científicos de este estudio apuestan por que alguno de los experimentos ya en funcionamiento, como el del Laboratorio Subterráneo de Canfrac -en el Pirineo Aragonés, bajo la Montaña del Tobazo-, den con lo que se lleva años buscando y responder, por fin, a una de las grandes incógnitas de la física moderna: ¿Existe la materia oscura?

No obstante, "todos esperamos detectar algún día materia oscura, pero aún no tenemos evidencias de qué particula se trata, aunque tenemos varias ideas", comenta O'Hare. "Es por eso que estamos probando todas las opciones, ¡y hay muchos experimentos en todo el mundo buscándolo!", añade el investigador. Las principales partículas candidatas a ser materia oscura son las WIMP (por sus siglas en inglés) y los axiones.

La primera opción es una partícula masiva de interacción débil, que tienen una masa que puede oscilar entre unas pocas y cientos de veces la masa del protón, y que si choca con otros átomos podría producir una interacción nuclear en cualquier detector que hay en la Tierra. Mientras que los axiones, por otra parte, son muy ligeros y capaces de convertirse en fotones si hay un campo magnético intenso cerca. Estas partículas se están convirtiendo en las partículas favoritas de los científicos para ser materia oscura.

"S1 nos ayuda en la búsqueda de materia oscura porque en algunos casos hace que la señal sea más fuerte o más fácil de detectar", explica O'Hara. Esta corriente podría hacer "más fuerte" a la materia oscura y, así, evitar el ruido de los experimentos que se están realizando. Además, esta corriente también nos ayudará a "entender más sobre la vida y la historia de nuestra Vía Láctea", concluye.

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