Bennu ya tiene cara. Este asteroide ha sido fotografiado de cerca por el ojo de la sonda Osiris-Rex. Esta misión de la NASA ha sido enviada para recoger muestras y traerlas a la Tierra previsiblemente para septiembre de 2023, aunque la vuelta a nuestro planeta no empezará hasta 2021.

La sorpresa ha sido mayúscula al comprobar que se parece a otro asteroide, Ryugu, al que hace apenas un mes visitaba la agencia espacial japonesa, JAXA. ¿Sabían los investigadores que eran tan similares o también se han sorprendido? ¿Esto significa que es posible que la composición de ambos sea similar? ¿Tienen previsto comparar las muestras?

"La verdad es que antes de lanzar las naves ya sabíamos, por los datos tomados desde tierra, que los dos asteroides tenían una forma y un tamaño parecidos", explica a Hipertextual la astrofísica Julia de León, investigadora del Insituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y colaboradora en la misión de la NASA para estudiar a este asteroide.

El objetivo de ambas misiones era "similar" ya que buscaban "acceder a un asteroide cercano a la Tierra, con una rotación y un tamaño que permitieran el acercamiento de una nave sin peligro y la recopilación de muestras de su superficie". Pero, además, buscaban de forma particular una clase de objeto: "un asteroide de tipo primitivo". "Son pocos los objetos que cumplan todos estos requisitos, y por eso había muchas probabilidades de que se parecieran", afirma la investigadora española.

Osiris-Rex es la primera misión de la agencia espacial norteamericana de retorno de muestras de un asteroide. Esta misión estará de vuelta en 2023, según las previsiones de la NASA. No es el mismo caso para la japonesa, ya que JAXA fue la primera agencia en enviar una sonda, Hayabusa, a recoger muestras de un asteroide, Itokawa. Ahora, los investigadores repiten con Hayabusa 2 y Ryugu, que se espera que retorne a la Tierra para finales de 2020.

Osiris-Rex/NASA

Similares por fuera y ¿por dentro?

De León, que también participó en la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), apunta a que la composición de ambos asteroides también podría parecerse: "Los hemos escogido porque ambos tienen una composición parecida a la de los meteoritos más primitivos que tenemos en nuestras colecciones, las condritas carbonáceas. Esto lo sabemos por la comparación que hacemos de los espectros de los asteroides (en el rango visible e infrarrojo cercano, principalmente), y los espectros de los meteoritos tomados en el laboratorio", apunta. "El anterior asteroide del que se trajeron muestras, Itokawa, tenía una composición diferente, estaba formado sobre todo por silicatos (piroxenos y olivinos), que implican cierto grado de procesado de los materiales originales", añade.

Sobre si los investigadores van a comparar ambas muestras, la investigadora afirma con contundencia: "Por supuesto". "Muchos de los investigadores que colaboran con Hayabusa 2 lo hacen también con Osiris-Rex. De hecho, existen acuerdos entre ambas misiones para compartir información, colaborar y sacar el máximo provecho a nivel científico", añade De León.