Casi una semana después del terrible tsunami que asoló la ciudad de Palu, en Indonesia, los equipos de rescate siguen trabajando en la búsqueda de cuerpos sepultados bajo el barro y los escombros. En operaciones como esta es muy importante la comunicación entre diferentes miembros del equipo. Sin embargo, las condiciones no siempre son favorables para ello, ya que las infraestructuras relacionadas con las telecomunicaciones suelen verse seriamente dañadas. Por eso, una tecnología, como la que acaba de ser presentada por un equipo de científicos del grupo MYDASS (Modelling & Development of Advanced Software Systems) de la Universidad de Granada, sería un verdadero salvavidas en situaciones así.

Se trata de una arquitectura de software autoadaptativa, que permite mantener la comunicación entre los distintos miembros de un equipo de forma permanente, rápida y gratuita, sin necesidad de conexión a internet ni cobertura.

Comunicación en torno al desastre

El sistema consiste en una red móvil ad hoc (o MANET, como se conoce en la jerga técnica). Este tipo de redes son aquellas que no requieren ninguna infraestructura externa para funcionar, sino que son los dispositivos móviles de cada miembro del equipo los únicos encargados de actuar como emisores, destinatarios y enlaces de la comunicación. Es decir, cada uno funciona a modo de router para los demás. Así lo ha explicado a Hipertextual el autor principal del estudio, Gabriel Guerrero:

"Las redes ad-hoc móviles, de base, permiten crear una infraestructura con conexiones de "corto" (cada vez mayor) alcance (p.ej., WiFi, Bluetooth, etc.) entre dispositivos. Por ejemplo, si tenemos un usuario con un dispositivo A y existe otro dispositivo B a, por ejemplo, menos de 250 metros, estos usuarios se pueden conectar e intercambiar información a través de bluetooth, sin necesidad de usar conexiones de datos (es decir, una antena). Si hay otro usuario con un dispositivo C y tenemos el siguiente esquema: A --- <250 --- B --- <250 --- C, el dispositivo A, aunque no está en conexión directa con el dispositivo C, puede utilizar el dispositivo B como router para conectar con C"

Este tipo de mecanismos cuentan con un hándicap bastante importante, ya que el desplazamiento de los usuarios conlleva cambios continuos en la topología de la red. Siguiendo el esquema de Guerrero, si B se desconectara o se moviera fuera del rango, la conexión entre A y C se perdería. "¿Qué ocurriría si B tenía información de vital importancia sobre la que A y C estaban trabajando?", ha añadido el autor del estudio.

Para solventar este problema, este nuevo sistema consta de una arquitectura autoadaptativa, que permite dar soporte al despliegue dinámico de servicio.

"Nuestra arquitectura proporciona un sistema que permite, de forma autónoma y transparente al usuario, mover esa información (llamémosle recurso compartido) de acuerdo a cómo la topología de la red va cambiando, de forma que dicha información esté siempre disponible (dentro de ciertas limitaciones) para los usuarios independientemente de si las conexiones cambian o ciertos dispositivos se desconectan. De esta forma, podemos permitir que se lleven a cabo tareas colaborativas sobre redes ad-hoc. Además, para replicar dicha información y el dispositivo que la va a alojar actuando como servidor, nuestro sistema intenta elegir el mejor dispositivo disponible, tanto en recursos como en la posición que ocupa dentro de la topología. De esta forma proporcionamos una solución más eficiente"

De hecho, a la hora de seleccionarse el dispositivo que en cada momento funcionará como servidor se seleccionan características tales como más batería o un mejor ancho de banda.

El resultado final es una herramienta que cuenta con tres ventajas esenciales. Por un lado, su independencia, ya que no requiere ningún tipo de conexión para funcionar. Por otro, la seguridad y velocidad en las comunicaciones, pues no es necesario que éstas pasen por servidores externos. Finalmente, al no tener que pagar ninguna tarifa de datos el acceso es totalmente gratuito.

Un sistema útil en catástrofes como la de Indonesia

Este tipo de herramientas son muy útiles para la comunicación de equipos de trabajo en escenarios problemáticos, como los desastres naturales o los ataques terroristas. Un buen ejemplo sería el de catástrofes como el reciente tsunami de Indonesia.

"En un caso como el de Indonesia, generalmente los equipos de rescate se coordinan mediante radio y papel, es decir, en dichas situaciones Internet, por lo general, no está disponible", ha explicado Guerrero a este medio. "Al facilitar la colaboración mediante redes ad-hoc, podríamos permitir utilizar dispositivos tales como smartphones o tablets para que dicha coordinación y colaboración, en vez de en papel, se lleve a cabo utilizando aplicaciones, lo cual podría facilitar y agilizar dicha colaboración".

Sin embargo, según explica también en una nota de prensa de la Universidad de Granada, esta no es su única aplicación. Por ejemplo, podría utilizarse en Smart Cities, para el intercambio de información dirigido al turismo. De este modo, los usuarios podrían recibir continuamente información sobre datos de interés, como el agotamiento de las entradas en un monumento concreto. Además, podría servir en las carreteras, para que los conductores más adelantados pudieran enviar información actualizada sobre el tráfico a los que vienen detrás, sin necesidad de conexión a internet.

El trabajo de estos científicos, que acaba de publicarse en IEEE Transactions on Services Computing, ya ha sido probado en simuladores de red avanzados con muy buenos resultados. El siguiente paso será trasladarlo a situaciones reales. Si su eficacia es igual de buena, quizás en un futuro podría ayudar a los héroes que trabajan en entornos tan trágicos como los escombros de Indonesia a comunicarse sin problemas. Cualquier ayuda es un paso enorme en una situación así.