La profecía, finalmente, se ha hecho realidad. El nuevo iPad Pro, presentado en la ciudad de Nueva York, es el primero de su familia en adoptar puertos USB-C -en lugar de los conectores Lightning convencionales-.

Este cambio aparentemente sutil tiene un gran impacto en las capacidades tecnológicas del producto. Según Apple, el puerto USB-C permite conectar pantallas externas, cámaras fotográficas e incluso recargar la batería de un iPhone -a través de un cable compatible-. Todas estas operaciones, hasta ahora, resultaban imposibles en un equipo como el iPad -al menos con esta facilidad-. Y todas ellas, sin embargo, son sumamente comunes en cualquier sector.

La integración del puerto USB-C al iPad, además, casa con la migración progresiva que ha experimentado su gama de Macs, que ahora opera, casi en su totalidad, con puertos USB-C. El único “gran producto” que permanece alejado de estos conectores es el iPhone. Y dado el viraje progresivo que ha experimentado el portfolio de la compañía, no sería ninguna sorpresa que 2019 sea el año en el que Apple elimine el conector Lightning de su teléfono móvil.

El futuro de Apple, en lo que a conectividad se refiere, parece caminar, ahora más que nunca, hacia una dirección única: hacer inalámbrico todo lo posible, utilizar un conector estándar como el USB-C para todo lo demás. La era de los conectores propietarios parece, ahora sí, estar llegando a su fin. Y con ello, el puerto Lightning comienza a preparar su jubilación.