Si los problemas de Uber y Cabify no fuesen suficientes por el área de Fomento de la mano del Ministro José Luis Ábalos, ahora también se le suma la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Muy en la línea de las propuestas que el anterior propietario de la cartera en cuestión, Montoro bajo el Gobierno del Partido Popular la nueva encargada también ha mandado un globo sonda a las compañías tecnológicas que operan en España. La Ministra ha confirmado, en rueda de prensa, que el Partido Socialista marcará un tratamiento fiscal adecuado para esos modelos de negocio. Es decir, Uber, Cabify o Airbnb. "Hay plataformas dedicadas a este servicio que generan miles de millones y no tributan de manera adecuada, porque la fiscalidad actual no reconoce este tipo de actividad y entran en competencia desleal con sectores tradicionales", ha confirmado la ministra en declaraciones recogidas por Europa Press. En este sentido, la encargada de Hacienda ha hecho un llamamiento a la idea de que las compañías de menor tamaño tienen una fiscalidad, rendir cuentas al Ministerio, mucho mayor que las grandes corporaciones.

No se ha especificado cómo se quiere cambiar los modelos de pago de impuestos a estas compañías en España. Uno de los puntos principales pasaría por definir lo que entiende Hacienda por economía colaborativa; las propias plataformas de transporte llevan años desligadas de este concepto. Por otro lado, y en esto ya intervino Montoro en 2017, sería definir los modelos de negocio de cada compañía. Cabify, aún con residencia fiscal en Delaware, pero con la promesa sobre la mesa de repatriar la compañía, ha repetido por activa y por pasiva que sus conductores facturan el total de sus servicios en España. Se entiende, por tanto, que sus impuestos irán a parar a las arcas del Estado. En este sentido, habría que diferenciar a los usuarios, beneficiarios (conductores o propietarios de vienviendas) y empresas. Es, precisamente, por la parte de las compañías donde se quiere poner coto de caza a las irregularidades. Una ventaja regulatoria que, hasta la fecha, ha jugado del lado las tecnológicas pero que una sucesión de Ministros ha intentado echar por tierra desde hace años.

Ya se analizaba desde Hipertextual los modelos de negocio de plataformas como Airbnb explicando, en pocas palabras, que su facturación se limita a una pequeña parte del servicio realizado vinculado a su modelo de empresa en España: la mayor parte de ellas dadas de alta como compañías de marketing y no de su actividad asociada.

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