Google hará todo lo posible por evitar pagar a la Unión Europea una nueva multa millonaria –4.340 millones de euros, concretamente–, interpuesta por la Comisión el pasado mes de julio en relación al abuso de posición dominante que la compañía habría estado ejerciendo durante los últimos años con sus sistema operativo Android. La compañía de Mountain View, cumpliendo las promesas que hizo cuando se conoció la decisión del órgano regulador europeo, ha presentado hoy un recurso para que se reconsideren las acciones contra la empresa.

Entre las acciones que la Comisión Europea habría encontrado inaceptables se sitúan las imposiciones de Google a fabricantes para instalar aplicaciones propietarias si querían poder contar con Google Play, como el navegador Chrome o la aplicación de búsqueda por defecto de la compañía, además de restringir y vetar a las compañías que trabajasen con versiones de Android no autorizadas. La autoridad de la empresa en este terreno, entienden las autoridades del viejo continente, ha sobrepasado los límites de lo correcto durante demasiado tiempo.

La segunda gran multa en dos años

Google, no obstante, cree que sus acciones con Android han llevado siempre a crear un mejor panorama para los usuarios, con mayores opciones y no menos, tal y como expresaron en su blog. Por ello, recurrirán por segunda vez consecutiva en dos años una multa de la Comisión Europea, tras haberlo hecho en 2017 también por abusar de posición dominante en. Entre las dos sumarían 6.760 millones de euros.

La situación tardará aún en resolverse, por lo que este recurso no eximirá a Google de aplicar las restricciones interpuestas por la Comisión, teniendo como límite para cumplirlas este mismo mes de octubre. De no hacerlo, la compañía podría enfrentarse a multas adicionales de hasta el 5 % de los ingresos diarios generados por la empresa por cada día que pase sin hacerlas efectivas.