Cuando Anthony Aiello fue arrestado la pasada semana, acusado de haber matado a su hijastra, probablemente nunca pensó que el principal delator del presunto crimen fuera una simple pulsera cuantificadora. De no ser por este pequeño dispositivo electrónico, quizá el caso aún seguiría sin contar con un potencial culpable.

Aiello fue a visitar a Karen Navarra, de 67 años e hijastra suya, el pasado día 8 de septiembre, llevándole pizza y biscotti a su casa de San José, California. Tras una breve charla en el interior del domicilio, según asegura él, Navarra le acompañó hasta la puerta para despedirle y le entregó dos rosas como muestra de agradecimiento por la comida. Sin embargo, los datos recogidos por los investigadores acerca de la escena del crimen dicen lo contrario.

Navarra fue encontrada muerta cinco días después por compañeros suyos de trabajo, presentando graves laceraciones tanto en el cuello como en la cabeza y, si bien Aiello ya entraba dentro de los principales sospechosos del asesinato por haber sido una de las personas que visitó la casa en las jornadas previas, un pequeño dispositivo ubicado en la muñeca de su hijastra ha sido determinante para realizar la acusación definitiva. Se trata de una Fitbit Alta HR, uno de los distintos modelos que manufactura la compañía de dispositivos para la salud.

Cotejando los datos

Fitbit, a instancias de los investigadores del caso, cedió los datos de actividad de Navarra por si estos pudieran ofrecer algún indicio de interés sobre los hechos acontecidos el día de su muerte. Y vaya si lo han hecho.

La Alta HR es una pulsera que sirve para controlar la actividad física y cuenta, por fortuna para el equipo encargado de llevar el caso, con un medidor de frecuencia cardiaca. Observando la información recogida por el mismo, se puede apreciar que su corazón comenzó a latir a un ritmo inusualmente alto cerca de las 15:20 horas del mencionado día 8, bajando de manera rápida poco después y parando completamente sus latidos a las 15:28 horas.

Conjugado con un sistema de videovigilancia de la zona, los investigadores han esclarecido que la hora en la que el corazón de Navarra comenzó la escalada de actividad coincide con el momento en el que su padrastro se encontraba en la vivienda. Respecto al último dato de actividad registrado, se ha concluido que Aiello todavía permanecía dentro de la casa, con su coche aparcado frente a la misma. Este se habría marchado aproximadamente cinco minutos después de que la Fitbit dejara de recibir la frecuencia cardiaca de la víctima.

En un interrogatorio producido tras su arresto el día 25 de septiembre, Aiello insistió en la versión de que su hijastra le acompañó hasta la puerta antes de abandonar el hogar. Sin embargo, tras exponer las pruebas con las que contaban y dejar al acusado solo en la sala donde estaba siendo cuestionado, comenzó a repetir para sí mismo "Estoy acabado", según recoge el informe policial.