Apple renovó finalmente su línea de portátiles –es decir, con macOS– más económica en el evento para creadores. Además del completamente nuevo iPad Pro, llegaba un lavado de cara completo también al MacBook Air en uno de las renovaciones más esperadas por los usuarios.

Después de haber probado el nuevo Macbook Air, vemos grandes diferencias con el modelo anterior y un claro paso hacia delante, pero faltaba dibujar la línea con el resto de portátiles que tiene Apple.

Nuevo MacBook Air frente al anterior MacBook Air

El último modelo de MacBook Air en 11 pulgadas se presentó en 2015 y dejó de estar disponible hace ya un año. En 2018, sin embargo, seguimos teniendo acceso al modelo de 13 pulgadas presentado en 2017 –que llegaba con una minúscula mejora en procesador, todavía en la 5ª generación de Intel–. Con este todavía podemos bajar unos cuantos cientos en la factura final. Lo que se ve en la tabla a continuación es lo que nos llevamos a cambio.

Como vemos, las diferencias son bastante grandes. Tres años sin cambios relevantes dan para mucho. Comenzando por la pantalla, su resolución ahora se multiplica por cuatro y se ajusta mejor a los marcos, permitiendo un portátil más pequeño y ligero. El trackpad es ahora también es mayor ahora, y ganamos Touch ID.

Los procesadores ahora llegan en la 8ª generación de los Intel Core, y parece que se trata de un nuevo modelo no desvelado anteriormente por Intel, el i5-8210Y. La 'Y' hace referencia al tipo de procesador, que al tener un TDP de 7 W –muy bajo para tratarse de un portátil– no requiere ventilación activa.

Por último, hay grandes novedades también en materia de puertos. El nuevo MacBook Air cuenta con dos conectores USB C con interfaz Thunderbolt 3 y el jack de 3.5 mm. Y eso es todo. Nada de puertos USB de tamaño completo ni ranura para tarjetas SD o Thunderbolt completos. Lo cual era esperable.

Nuevo MacBook Air frente al resto de MacBook actuales de Apple

Pero como vemos, usos se difuminan si tenemos en cuenta el catálogo de productos actualizados de Apple al completo. En tamaño/rendimiento, podríamos ordenarlos del MacBook de 12 pulgadas al MacBook Pro de 13, dejando al nuevo MacBook Air en un punto intermedio y quizás algo borroso. Especialmente si atendemos a los nuevos precios, que deplazan al producto hacia arriba y lo alejan de ese 'primer y relativamente económico Mac' que ha venido siendo.

Como vemos, todos estos dispositivos cuentan con pantalla retina. La diferencia está en el tamaño –el MacBook es algo menor– y en la calidad de esta. Únicamente el modelo Pro llega a cubrir el espacio de color ampliado DCI-P3, además de subir el brillo máximo de los 300 a los 500 nits. Por supuesto, su rendimiento también es mucho mayor, con gráficos que llegan a los Iris Plus 640 –o 655 en el modelo con TouchBar–.

Pero gran parte de la diferencia se encuentra en el tipo de procesador y, claro, en su consumo energético. Quienes tienen un cuerpo más grueso (Pro) encajan una batería mayor que los más ligeros (MacBook). Así, pasamos de un TDP de 4.5W para los Core m3 del MacBook más básico con sus dos núcleos físicos a los 7 W del i5-Y en el nuevo MacBook Air y hasta los 28 W del i5 del base del MacBook Pro y sus cuatro núcleos. No hay mucho truco, la potencia eléctrica se nota.

Vemos, por tanto, que ese extra de portabilidad que proporciona el nuevo MacBook Air frente al Pro quizás no sea suficiente para justificar el hueco de precio ya relativamente pequeño y recibir un portátil mucho más capaz a cambio. Es el argumento de la escalabilidad habitual ya en productos de Apple y al que ha de enfrentarse cada cual.