Historias en los aeropuertos existen de todos los tipos y en cualquier momento. La que te contaremos hoy es bastante curiosa y deja claro cómo un hecho tan simple puede derivar en el retraso de un trayecto por cuestiones de seguridad.

Apenas el pasado fin de semana, el vuelo 23 de Hawaiian Airlines se encontraba en la pista del aeropuerto de Oakland listo para despegar hacia su destino, Maui. Todo iba conforme a lo planeado, hasta que se suscitó un hecho que alteró el orden.

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Al menos 15 pasajeros comenzaron a recibir en sus dispositivos iOS una imagen que los puso inquietos. Se trataba del montaje de una escena de crimen, en la cual aparecía el maniquí de un niño recostado sobre el suelo. Por supuesto, la primera impresión de los pasajeros fue que se trataba de un niño real que había perdido la vida. La imagen a continuación:

Los miembros de la tripulación fueron notificados de tal hecho y finalmente los responsables de la aeronave decidieron suspender el despegue. ¿Qué fue lo que pasó? Resulta que entre los pasajeros se encontraba una adolescente de 15 años, quien intentó compartir con su madre esta imagen de su clase de biología médica. La joven utilizó AirDrop para enviar el archivo, pero al no conocer el nombre del iPhone de su madre comenzó a compartir la imagen con los dispositivos que aparecían disponibles. Todo fue una confusión.

Tras poner orden de nuevo, el vuelo 23 pudo iniciar su viaje 90 minutos más tarde, sin embargo, la adolescente y su mamá permanecieron en Oakland cooperando con la situación. Las autoridades encargadas mencionan que la joven se encontraba muy apenada por los hechos ocurridos, ya que no era su intención generar esa inquietud en el vuelo.