Primero fue Madrid y después llegó Barcelona para pasar más tarde a conquistar Andalucía a través de Málaga y la Costa del Sol. Ahora, la compañía ha anunciado su estreno en Sevilla, donde empieza a operar desde hoy mismo a partir de las 8 de la mañana. En las próximas semanas, también en Córdoba y Granada. Con el objetivo de contar con una flota de 800 conductores en toda la Comunidad, de momento Uber gestiona 150 conductores en la capital y 50 en Córdoba y Granada, respectivamente.

Enfocado principalmente al sector turístico de la región, este ha sido, precisamente, uno de los motivos de apertura de nuevas ciudades en Andalucía.

Con una actividad igual a la de Uber en el resto de las ciudades donde opera, en el caso de Sevilla, la compañía ha establecido que el precio medio de sus carreras estará por debajo de los taxis. Concretamente, un 30% más barato que el taxi y un 15% más económico que el resto de VTC, es decir, Cabify. El precio de uberX en Sevilla se determina de la siguiente manera:

  • Por minuto: 0,10€
  • Por kilómetro: 1,20€
  • Tarifa mínima: 3,50€
  • Precio base: 0,40€
  • Cuota de cancelación: 3,50€

A la espera del decreto ley de Ábalos

Ahora mismo, existe un total de 197 licencias VTC en Sevilla (por 2.268 licencias de taxi), 126 y 64 en Granada y Córdoba respectivamente según cifras actualizadas del Ministerio de Fomento.

Para este viernes, 28 de agosto, está prevista la aprobación del decreto ley de la mano del Ministro de Fomento, José Luis Ábalos Dicho texto, que aún tiene que ver cómo resuelve los últimos flecos, introducirá una novedad sobre la gestión de las licencias VTC de las que hace disposición compañías como Uber y Cabify. Trasladando la gestión de las licencias a las Comunidades Autónomas, y de estas a los Ayuntamientos, el objetivo de Ábalos -y por extensión del taxi- es poner la tierra de cultivo de las licencias urbanas. Dicho de otro modo, controlar la proporción 1/30 de una manera artificial para que se cumpla, a través de la creación de una nueva licencia complementaria, dicho número.

Algunas compañías, entre ellas Cabify, ya han confirmado que de aplicarse este nuevo reglamento, la desaparición de su actividad quedaría automáticamente firmada. Una reducción de número de licencias y, por tanto, de conductores, haría poco rentable la presencia de las tecnológicas en España.