A mediados del pasado abril, la sonda ExoMars TGO comenzaba sus mediciones en el planeta rojo y tan solo unos meses después los investigadores ya han mostrado sus primeros resultados en el Congreso Europeo de Ciencias Planetarias (EPSC) 2018 que se está llevando a cabo estos días en Berlín.

En la presentación se ha hablado de dos temas: la cantidad de radiación que recibirían los astronautas en un hipotético viaje a Marte y la reciente tormenta de polvo, que llevó a casi despedirnos del róver de la NASA Opportunity. ¿Qué han contado los expertos de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la rusa Rocosmos?

Aunque la principal misión del TGO es analizar las trazas de gases atmosféricos del planeta rojo, lo cierto es que también ha captado los niveles de radiación desde que fue lanzada en 2016 con la intención de saber si se puede enviar a una persona a realizar ese trayecto. Y el resultado es que la radiación que un astronauta tendría que soportar durante todo el viaje, es decir, ida y vuelta "es al menos un 60% del límite de dosis total de radiación recomendada para su carrera como astronauta", según señalan desde la ESA en un comunicado.

Cabe recordar que la radiación no estará solo presente durante el viaje. Tanto la fina atmósfera del planeta como que carece de campo magnético, hacen que llegue más radiación solar y rayos cósmicos que a la superficie terrestre. Esto puede afectar a los astronautas y suponer un problema: mayor riesgo de cáncer, enfermedades por radiación, efectos en el sistema nervioso o enfermedades degenerativas, son solo algunos ejemplos de lo que puede llegar a producir en los seres humanos. Y esta es la "razón" por la que "la ESA está investigando formas de proteger mejor a los astronautas en misiones espaciales largas", señalan desde la agencia.

Pero la radiación no es el único problema al que se enfrentarían los astronautas. Como bien se mostró en la película The Martian, las tormentas de polvo son otros de los riesgos a tener en cuenta. Este mismo año, una de estas tormenta redujo los niveles de luz en la superficie y llevó a Opportunity hasta la hibernación. La luz solar era tan escasa que el róver ha estado en el más absoluto de los silencios durante más de tres meses.

No obstante, el róver de la NASA no es el único que ha sufrido las consecuencias del mal tiempo marciano. El sistema de imágenes de color y estéreo de Catalyst Trace Gas Orbiter, CaSSIS, del TGO tampoco ha funcionado la mayor parte del tiempo desde que comenzó la tormenta y ha estado apagado la mayor parte del tiempo. A pesar de que no se han podido hacer buenas imágenes, han encontrado un lado positivo para la enorme nube de polvo que ha resultado ser Marte los últimos meses: "Las observaciones oscurecidas por el polvo son en realidad bastante buenas para la calibración", dice Nicolas. "La cámara tiene una pequeña cantidad de luz de cola y hemos estado utilizando las imágenes de la tormenta de polvo para encontrar la fuente de la luz de la oscuridad y comenzar a derivar algoritmos para eliminarla".

ESA/Roscosmos/CaSSIS, CC BY-SA 3.0 IGO

Desde el pasado 20 de agosto, las imágenes que se han ido recibiendo son mejores. Como la que se recibió el pasado 2 de septiembre y en la que se pueden observar "llamativas vetas oscuras que podrían estar relacionadas con la tormenta en sí", explican desde la agencia europea. Una posible interpretación es que fueron producidas por los torbellinos que removieron la parte de la superficie que está suelta. La región Ariadne Colles, en el hemisferio sur de Marte, fue fotografiada por la cámara del Orbitador de Reconocimiento de Marte de la NASA en marzo, antes de la tormenta, y parecía haber poca evidencia de estas rayas. "Estamos muy emocionados de poder discutir estos primeros resultados científicos del ExoMars Trace Gas Orbiter en EPSC esta semana, así como del progreso de la próxima misión de superficie", ha dicho Håkan Svedhem, científico del proyecto TGO de la ESA.