Lo adelantaba El Confidencial y no está claro cómo va a afectar a largo plazo al sector del transporte. Lo que sí está claro es que, a corto plazo y la espera de que se publique el texto definitivo este viernes, no habrá ningún cambio significativo para los conductores de VTC de Uber y Cabify. En otras palabras, ha sido una victoria, pero parcial. Fedetaxi, mucho más moderado en las relaciones con Fomentoestaría mucho más a gusto con la nueva regulación. El problema viene de la mano de Elite y Caracol, los que se han posicionado como líderes del movimiento de los taxis de aquí a un tiempo, que exigían medidas mucho más impactantes al los reguladores. Su punto de vista se ha posicionado desde la más absoluta decepción.

Prácticamente la totalidad de medidas que se han ido desgranando durante las últimas semanas quedarán reflejadas en el nuevo texto. Obligación de usar una web de control por parte de los conductores de licencias VTC**con sanciones en el caso de que no se cumplan las exigencias y una suerte de regulaciones inmediatas, a cuestiones cualitativas o de forma, de la actividad de las compañías de transporte por parte de los ayuntamientos. Es decir, **sanciones por malos usos, prohibición de la circulación de los vehículos en momentos de alta polución o limitación en lugares de alta densidad de personas (conciertos, espectáculos o partidos).

Sin embargo, uno de los puntos que menos gusta al sector del taxi es el del tiempo. Efectivamente, la nueva regulación propuesta por José Luis Ábalos propone la transmisión de las licencias VTC, incluyendo su gestión y administración, a las diferentes Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Pero lo que para el taxi era un trámite que debería poder gestionarse en meses, para Fomento supone un tiempo de 2 a 5 años. Es decir: los cambios que habrán de afectar a las tecnológicas del transporte no se verán hasta dentro de media década. Desde algunos sectores del taxi, esta situación crea un **panorama de gran incertidumbre por lo que pueda pasar de aquí a cinco años **no solo con el sector del transporte, también con las cuestiones tecnológicas y hábitos de los usuarios.

Sería una forma de evitar las multas que Unauto prometía si un gran número de licencias quedaban fuera de la actividad. También una manera de dar tiempo, 5 años concretamente, a los propietarios para que gestionen sus permisos y lleguen a un acuerdo con los diferentes Ayuntamientos para evitar regulaciones en su contra. 1 guerra que se convierte en 17 diferentes y que posiciona a los propietarios de licencias VTC como los más interesados en que se efectúe el traspaso. De no crearse regulaciones, a favor o en contra, Fomento procederá a la retirada efectiva de esas licencias sin control local.

¿Y que ocurre con las licencias que están pendientes de aprobación? El mayor temor del taxi no ha recibido una solución a corto plazo. De aquí a 5 años, las licencias que están bloqueadas por los jueces verán la luz con cuentagotas. Lo que es lo mismo que decir que la actividad de Uber y Cabify seguirá creciendo en las grandes capitales de forma paulatina y que, pese a las grandes movilizaciones, nada va a cambiar.