Menéame nunca ha estado exento de la influencia de algunas de las decisiones políticas más controvertidas. Si el año pasado era el boicot AEDE, también conocido como la Tasa Google, ahora le llega el turno a la nueva ley del copyright aprobada ayer mismo en el Parlamento Europeo. Una normativa, que no pasó el corte antes de verano, pero que ahora ha dado luz verde a dos artículos cuando menos polémicos. Los epígrafes 11 y 13 de la ley que, en términos generales buscarían controlar cómo los usuarios suben y manejan información, además de cómo los medios y plataformas de contenido las gestionan, no parecen gustar a todos.

Ahora, la ley tendrá que pasar una nueva revisión en enero del próximo año en el Parlamento Europeo. Si todo sale como lo previsto, de ahí pasará a los diferentes países miembros y, con ciertas modificaciones adaptadas por región, se aplicará en cada uno de ellos. Es de esperar que el nuevo modelo de copyright establecido por Europa, y llamado a cambiar la concepción de internet, no esté operativo hasta finales del próximo año. En este sentido, hablamos con Daniel Seijo, CEO de Menéame, sobre el futuro del agregador de contenidos y la ley que pretende ver la luz próximamente.

De momento vamos a ir dando pasos, porque si hubiésemos hecho caso en 2014 (tasa Google) ya habríamos cerrado. No hemos hablado con nuestro abogado aún, pero habrá que ver los maytices de la ley y cómo se implementan".

No son optimistas, ni mucho menos, son conscientes de una realidad que lleva gestándose desde hace años y que, desde su punto de vista, "ha puesto la realidad de algunos por encima de la ley". ¿La realidad de quiénes? Para Seijo, la dirección en la que apuntar está cuando menos clara. "Hay grupos de presión que tienen mucha fuerza sobre la realidad de internet", explica, "el grupo de presión de los grandes medios ha convencido a Europa de que enlazar es malo y de que los medios son ellos y nadie más; yo creo que ha sido un intento injusto e incorrecto de potenciar el periodismo".

No quieren dar el titular de cierre ante una medida que bien podría llevárselos por delante, quieren pelearlo hasta el final. Si no, se abren tres posibilidades para la plataforma. La de cerrar no está de momento sobre la mesa. La segunda de ellas implicaría pagar la supuesta tasa que se le impondría a los agregadores de contenido. "Esto sería económicamente viable o no, pero lo que sí es cierto es que es injusto", explica Seijo, "porque al final permite una concetración de los grandes que puedan permitirse pagar el impuesto, lo que al final nos lleva a pocos agregadores, pero muy grandes, de la mano de un oligopolio de medios que dejaron de existir y que están volviendo" en detrimento de los pequeños sin tanto poder. La tercera opción pasaría por llegar a un acuerdo con los medios para poder enlazarlos, lo cual no es del todo operativo ante la idea de tener que contactar con miles de medios y, explica Seijo, "porque la filosofía de Menéame es conocer cosas nuevas".

Sea como fuere, la nueva tasa no sería una cuestión de logística, ya que eliminar contenido es fácil, sino de filosofía. "Tendremos que cargarnos el espíritu de Menéame de enlazar a todos o pagar un impuesto para que acabe en los medios, que paradójicamente, no se suele enlazar en la plataforma". Es decir, "todas las opciones son malas".