La carga rápida ha sido uno de los dolores de cabeza de los usuarios de iPhone en los últimos años. Hasta que las baterías comenzaron a crecer no hubo problema, pero desde el iPhone 6 Plus, que tardaba alrededor de 3 horas en cargar, el proceso puede ser desesperante. Se descubrió que con adaptadores de 10 W y 12 W, comercializados para iPad, el iPhone activaba una suerte de carga rápida. El año pasado, con los iPhone X, 8 y 8 Plus, por fin llegó el soporte a USB Power Delivery, pero poco cambió al abrir la caja.

Lo importante, que era contar con un adaptador de carga rápida en la caja, no estaba presente. Apple seguía comercializando su terminal de 1159€ con un adaptador de 5W, el mismo que se utilizaba con el iPhone 4 en 2010. Se esperaba que con la nueva generación de terminales de 2018, por fin se incluyeran de serie adaptadores que soportaran el estándar de carga rápida, pero no es así.

Tanto los iPhone XS y XS Max, como el iPhone XR contarán con carga muy lenta. La posibilidad de la carga rápida (50% en 30 minutos) sigue estando ahí, pero oficialmente hace falta destinar 59€ a un cargador de 30W, el del iPad Pro, y 25€ en un cable de un metro de USB-C a Lightning. En total, hablamos de 84€ (adquiriendo accesorios oficiales) extra, frente a unos competidores que incluyen en la caja y gratuitamente adaptadores de, como poco, 15W. Se habla de que con el Huawei Mate 20, llegará un adaptador de corriente de 40W.