Motorola ha sido otra de las compañías que no ha querido desaprovechar el marco de la IFA 2018 para presentar un nuevo terminal al mundo. Se trata del Motorola One, un dispositivo que, como su propio nombre indica, cuenta con Android One como una de sus principales particularidades.

Esta es algo que agradecerán aquellos más fieles al sistema operativo de Google, especialmente aquellos que no tengan predilección por las capas de personalización que los fabricantes añaden al mismo. La experiencia con Android One en dispositivos que hemos podido probar durante los últimos meses, como el Mi A2, nos dicen que es una decisión con la que el fabricante juega sobre seguro y con la que el usuario medio se encontrará completamente satisfecho.

Ni con Android One

El problema al que se enfrenta Motorola es el mismo que acusan el resto de marcas del mercado que aspiran a tener un hueco en la gama media del mercado: la competencia lo pone cada vez más difícil y ya no vale con ser correcto en la mayoría de los apartados, sino que hay que destacar de alguna manera. Y el Motorola One, desgraciadamente, no cuenta con demasiados factores que hagan esto posible.

La firma equipa este modelo con una pantalla de 5,9 pulgadas con un ratio 19:9 y con –cómo no– notch en su parte superior. En él se encuentra alojada una cámara frontal de 8 megapíxeles f/2.2, acompañada en la parte trasera por una doble de 13 megapíxeles f/2.0 más otra de 2 megapíxeles f/2.4 para conseguir el conocido efecto retrato.

En su interior disponemos del procesador Snapdragon 625 de Qualcomm, lo cual hace que se quede por detrás de buena parte de su principal competencia, pese a incluir 4 GB de memoria RAM. El almacenamiento interno se sitúa en los 64 GB, ampliables a 256 GB mediante microSD. En lo referente a la batería, esta es de 3.000 mAh y promete un modo de carga rápida con el que obtener 6 horas de uso en apenas 20 minutos de repostaje.

A pesar de sus ciertas bondades, y de contar con características que se agradecen en un smartphone de esta índole –como el cuerpo de cristal, la presencia de NFC o las prontas actualizaciones a las nuevas versiones del sistema operativo–, el precio de 299 euros con el que comenzará a comercializarse lo ubican en un punto incómodo para su venta. Por esa cantidad, terminales de la competencia ofrecen mejores especificaciones clave (el Pocophone F1, por ejemplo) y por un precio notablemente menor es posible obtener también un producto similar (como el Mi A2 Lite).