Después de cuatro años de negociaciones y uno de firmas, el 4 de noviembre de 2016 entraba en vigor el Acuerdo de París, con el apoyo de 96 países individuales y la Unión Europea.

El objetivo de este plan era que cada uno de los países miembros tome medidas adecuadas para evitar que la temperatura media global llegue a superar los 2ºC, respecto a los niveles preindustriales. Además, también se anima a llevar a cabo esfuerzos adicionales para promover que este calentamiento no pase de los 1’5ºC.

Solo dos años después de su puesta en vigor, un equipo de investigadores de Reino Unido y los Países Bajos ha publicado en la revista Earth System Dynamics, de la Unión de Geociencias Europea, un estudio en el que se establece una alarmante fecha límite tras la cual, si no se toman las medidas adecuadas, el objetivo de los 2ºC sería muy poco probable de conseguir.

Un punto de no retorno

El Acuerdo de París establece también que, empezando en 2023, deberá hacerse cada 5 años un balance de la implementación del acuerdo. Esto incluiría una revisión de todos sus elementos: los compromisos de reducción de emisiones contaminantes, el estado de las acciones de adaptación y la situación de los medios de implementación, especialmente la financiación.

Ahora, estos científicos han añadido una presión extra, al calcular el tiempo disponible para conseguir los objetivos marcados. Para ello, han utilizado información procedente de varios modelos climáticos para establecer cuál sería, con un 67% de probabilidad, la fecha límite para iniciar las acciones hacia el objetivo de no superar los 2ºC ante de 2100.

Uno de los factores esenciales para lograr lo establecido en París es aumentar la proporción de energías renovables empleadas con respecto a la energía total de los países participantes. Así, según han calculado estos investigadores, si dicha proporción aumentara a razón de un 2% al año, la fecha límite para comenzar a actuar sería 2035. Pasada esta fecha, comenzaría un punto de no retorno tras el cual el objetivo se volvería prácticamente imposible.

Todo esto puede parecer pan comido, pero está muy lejos de las cifras que se han mantenido hasta el momento. De hecho, en los últimos veinte años dicha proporción ha aumentado desde prácticamente nada a finales de los 90 hasta un 3’7% en 2017, según BP Statistical Review. En dos décadas solo se ha rozado el porcentaje que se debería lograr en dos años. Así, queda claro que deberían reforzarse los planes de actuación cuanto antes.

Por otro lado, también han calculado la fecha límite para alcanzar antes de 2100 el objetivo más ambicioso de 1’5ºC, establecido también en París. En este caso, con un 5% de aumento anual sería necesario comenzar antes de 2027.

Si para esta cifra no han dado una fecha con un aumento del 2% ha sido porque ya la hemos superado, según sus cálculos.

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Emisiones negativas: solo un pequeño respiro

Conscientes de la dificultad de alcanzar los objetivos del acuerdo de París, muchas naciones han comenzado ya a plantearse el uso de las conocidas como emisiones negativas.

Esta técnica consiste en el desarrollo de tecnologías capaces de extraer el dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo después en un lugar seguro.

Los responsables de este último estudio también han tenido en cuenta su uso, que podría aportar un pequeño respiro, aunque solo lograría retrasar el punto de no retorno entre 6 y 10 años.

Está claro que los países que firmaron el acuerdo lo hicieron con la esperanza de dejar un planeta mejor a los que están por venir. Ahora, gracias a estudios como este, disponen de una fecha para lograrlo. El tiempo corre, pero con la inversión y los esfuerzos adecuados aún puede conseguirse.