– Ago 8, 2018, 4:45 (CET)

El día que murió la música, el primer capítulo negro en la historia del rock

El día del trágico accidente aéreo en donde Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Booper perdieron la vida es también conocido como "el día que murió la música". Acá lo repasamos.

El 3 de febrero de 1959 el mundo del rock and roll sufrió un duro golpe: tres de sus más prometedoras estrellas sufrían en un accidente aéreo, hecho que los convertiría, paradójicamente, en leyendas. Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper sufrieron un aparatoso accidente en Clear Lake, Iowa, en el cual perdieron la vida junto al piloto. A este hecho se le conoce como "el día que murió la música".

Los tres jóvenes músicos, Buddy Holly de 22 años, Ritchie Valens de 17 y The Big Bopper de 28, se encontraban en una extenuante gira por 24 ciudades de los Estados Unidos, pero al parecer la logística fue un caos y aquello se volvió un gran reto para cumplir las fechas en tiempo y forma. Además de que el autobús no estaba en condiciones para viajar en pleno invierno y hubo varias cambios en las alineaciones de las bandas, pues algunos se enfermaron o no pudieron continuar la gira.

Resfrío y azar

Buddy Holly

Para principios del año de 1959 el rock and roll se hallaba en un momento clave pues por fin sonaba en pleno luego de una década de gestación hasta que alcanzó el sonido único que conquistó a los jóvenes de la época. Los mismos músicos que perdieron la vida en "el día que murió la música" habían amasado a una gran cantidad de público con sus canciones.

Tan solo Buddy Holly ya tenía, a sus escasos 22 años, tres álbumes de estudio. Desde muy jovencito tuvo interés por la música y pronto grabó varias canciones de música folk. Con el tema That'll Be The Day alcanzó el número uno en Estados Unidos y Reino Unido junto a su mítica banda The Crickets. En otoño de 1958 sacó su primer álbum en solitario y poco después se separaría de su agrupación. Esta nueva etapa coincidió con su casamiento con María Elena Santiago y por tal motivo se unió, en busca de recursos económicos, a la gira Winter Dance Party junto a Ritchie Valens, Dion and the Belmonts y The Big Bopper.

Por su parte, Ritchie Valens, con apenas ocho meses de haber comenzado su carrera artística, había alcanzado notoriedad por su particular versión de La bamba, que hacía referencia a su ascendencia mexicana. Tan solo en octubre de 1957 Valens había debutado en la banda The Silhouettes. Poco después fue descubierto por el propietario de un pequeño sello discográfico y comenzaba su prometedora carrera. Su segundo disco, y el último de su vida, contiene Donna y La bamba, canciones más que famosas hasta nuestros días.

Jiles Perry Richardson, mejor conocido como The Big Bopper, también había comenzado su carrera musical unos meses atrás del fatal accidente. Él trabajaba como DJ y cantante en una estación y luego de varios años tuvo la inquietud de comenzar a escribir algunas canciones. También fue descubierto por un productor –el sueño de cualquier músico– que lo invitó a grabar su propio material. Es por esto que se encontraba en la gira Winter Dance Party, pues era una oportunidad para él, y los demás músicos, para darse a conocer por toda la zona del medio oeste de Estados Unidos.

Cuenta la leyenda que Buddy Holly, ante las inclemencias y las precarias condiciones del autobús que los transportaba, decidió contratar una avioneta en Clear Lake para llegar a su próximo destino. En ella viajaría el propio Holly así como Waylon Jennings y Tommy Allsup, miembros de su banda. Sin embargo, The Big Bopper, que se encontraba resfriado, le pidió a Jennings su lugar para poder ir al médico y descansar antes de su próxima presentación. A su vez, Valens, que nunca había viajado en una avioneta, le pidió a Allsup que le cediera su lugar, ante lo cual los músicos se jugaron en un cara o cruz el lugar. El azar quiso que Valens ganara y así fue como los tres músicos terminaron haciendo el viaje que les costaría la vida.

"Bye, Bye, Miss American Pie"

Monumento en el lugar del accidente

La aeronave, un Beechcraft Bonanza, era piloteada por Roger Peterson, de quien se dice era joven e inexperto. Esto y las difíciles condiciones climáticas del viaje son señaladas como las causas del accidente. La avioneta se estrelló en un campo de maíz y los cuatro tripulantes perdieron la vida.

Por otro lado, "el día que murió la música" tiene, como muchos otros capítulos históricos, sus propios halos de misterio y de leyenda. Se dice, por ejemplo, que cuando Holly se enteró de que su músico, Waylon Jennings no viajaría en el avión le dijo en broma: "¡Espero que el viejo autobús se congele!"; a lo que Jennings contestó: "¡Bueno, yo espero que tu viejo avión se estrelle!" Luego, meses después del accidente se encontró en el lugar del siniestro una pistola calibre .22, supuestamente propiedad de Holly, lo cual desató una oleada de hipótesis sobre el accidente.

Monumento cerca del lugar del accidente en Clear Lake.

En 2016 la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés), el sucesor del Tribunal de Aeronáutica Civil, recibió una petición para reabrir la investigación del accidente, aunque esta fue denegada. Lo que sí queda claro es que la obra de los tres músicos, sobre todo la de Holly, ha inspirado a una gran cantidad de músicos. Tanto así que lo propios The Beatles buscaron su nombre en el universo de los insectos en referencia a la banda de Buddy Holly, The Crickets (los grillos).

American Pie es una canción folk rock escrita por Don McLean, en la que habla de "el día que murió la música". Si bien la referencia es clara, el autor siempre se negó a explicar la letra; él dijo que la interpretación corresponde a quien la escuche (tal como otros músicos lo han dicho). Sin embargo, es del consenso que el tema habla sobre el dolor y el luto del accidente en la que Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper perdieron la vida, uno de los primeros capítulos negros en la historia del rock.