El grupo de hackers rusos conocido como Dragonfly, también Energetic Bear, consiguió acceder a la red de infraestructura eléctrica en los Estados Unidos el año pasado. Así lo han confirmado oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) al diario The Wall Street Journal (WSJ).

Los piratas informáticos respaldados por el Gobierno ruso usaron técnicas como el phishing o el watering hole con unos 100 empleados. Con esto, consiguieron las contraseñas para infiltrarse en las redes corporativas de los proveedores del servicio público.

Según los oficiales del DHS citados de forma anónima, la campaña rusa inició desde la primavera de 2016 y probablemente sigue en curso. También afirman que algunas compañías puede que ni siquiera se hayan dado cuenta a la fecha de que han sido infiltradas.

Con el acceso obtenido, los piratas informáticos podrían haber causado apagones masivos, señalan las fuentes gubernamentales. Tampoco descartan que el grupo de hackers esté preparando un ciberataque.

No obstante, aunque las consecuencias podrían ser graves, otros expertos sostienen que los riesgos no son mayores de lo que eran antes de que estos nuevos ataques salieran a la luz.

Robert M. Lee, CEO y fundador de la firma de ciberseguridad Dragos, aclaró mediante Twitter algunas de los puntos mencionados en la publicación de este lunes de WSJ, pues señala que parte del lenguaje usado "no es útil y a menudo confunde".

Para él, cuestiones como asegurar que podrían causar apagones masivos no representa lo que está ocurriendo realmente con estas infiltraciones. "(...) En estos casos, el adversario estaba tomando capturas de pantalla de HMIs [interfaz de usuario]", aclara, y concluye en otro tweet en el mismo hilo:

En resumen, tomen en serio las amenazas cibernéticas a la infraestructura industrial. Se están volviendo mucho más agresivos y numerosos. Pero no usemos palabras que induzcan a error e infundan el problema. Ya es suficientemente malo sin miedo adicional.

La relación amor-odio entre Rusia y Estados Unidos

Por un lado, cada vez surgen más evidencias de la injerencia de Rusia en las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Por otro lado, la relación diplomática entre los mandatarios Donald Trump y Vladimir Putin parece ir "miel sobre hojuelas" tras su reciente encuentro en Europa.

Simultáneamente, Departamento de Justicia estadounidense anunció el pasado 13 de julio que imputó a 12 oficiales de inteligencia rusa por el hackeo de correos electrónicos de la candidata demócrata Hillary Clinton en 2016. Esto como resultado de la investigación encabezada por el fiscal Robert Mueller sobre la intervención del Kremlin en la carrera a la Casa Blanca que dio la victoria al candidato republicano. Por su parte, Rusia sigue negando todas las acusaciones en su contra.