Corría el minuto 87 cuando Neymar Jr. se desplomó llorando sobre el terreno de juego. Segundos antes, el colombiano Camilo Zúñiga le había propinado un rodillazo en la zona lumbar. El Estadio Castelao de Fortaleza, donde se jugaban los cuartos del Mundial de Brasil 2014, enmudeció en aquel instante. La lesión dejaba al por entonces extremo del F.C. Barcelona a las puertas de la semifinal, en la que la Canarinha terminaría encajando siete goles contra Alemania. Neymar sufrió una fractura en una vértebra que le apartó del Mundial de fútbol. Un duro golpe para su selección, pero una situación cada vez menos frecuente en los campos de fútbol.

Esa es la idea que recoge un estudio publicado en British Journal of Sports Medicine. El trabajo analiza las lesiones ocurridas durante un Mundial de Fútbol desde 1998, año en el que el Centro Médico de la FIFA comenzó a recopilar los lances del juego y los problemas sufridos por los deportistas. Por lesión, según los autores del artículo, entendemos «cualquier afección musculoesquelética (incluyendo traumatismos) sucedida durante un partido por la que se recibió atención sanitaria por parte de los médicos, independientemente de las consecuencias en relación a la ausencia de un partido o entrenamiento».

Las incidencias durante el Mundial de fútbol han disminuido de forma constante. En 2002 la tasa fue de 2,67 lesiones por partido, la cifra más alta, hasta llegar a las 1,68 lesiones por partido en 2014, lo que representa un descenso del 37%. Según sus resultados, casi dos terceras partes de las lesiones (64,4%) fueron provocadas por contacto entre los jugadores, mientras que el 22,2% de las lesiones sucedieron por juego sucio, de acuerdo con los médicos. El ratio de lesiones ocurridas sin contacto, no obstante, se ha mantenido constante. Los autores destacan la importancia de la preparación física y el fair play de los futbolistas y, especialmente, las mayores sanciones que se decretan por parte de los árbitros, que en los últimos años han recibido formación médica por parte de la FIFA.

Aunque los resultados son limitados, los autores destacan la necesidad de prestar más atención a los traumatismos en el terreno de juego. En opinión de los médicos de la FIFA, Astrid Junge y Jiri Dvořák, es importante realizar entrenamientos dirigidos a evitar las lesiones por contacto. Su trabajo también apunta la importancia de incluir un sistema de monitorización de incidencias, con el objetivo de incluir en este tipo de análisis el diagnóstico final y el tiempo exacto que el futbolista debe estar apartado de los terrenos de juego. El uso de vídeo puede servir para entender mejor el mecanismo de la lesión y la sanción impuesta por los árbitros durante los partidos. Durante el Mundial de Rusia 2018, el equipo arbitral cuenta con el novedoso sistema de asistencia por vídeo (VAR, por sus siglas en inglés), lo que recuerda la importancia de incorporar la tecnología en el deporte.

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