El cine es un arte maldito. Aunque todas las demás formas de expresión dependen del dinero, de una u otra manera, el séptimo arte está encadenado inherentemente a los factores económicos ya que es el más caro de todos. Una película es considerada de bajo presupuesto cuando cuenta con menos de cuatro millones de dólares para trabajar. Con ese dinero se podrían financiar un par de orquestas promedio durante un año entero. Y, peor aún, hay que considerar el hecho de que la regla general es que una película de tan bajo presupuesto tendrá muchas dificultades para generar una ganancia considerable.

Las cintas con mucho dinero pueden acaparar con facilidad la atención del público, dejando opacadas a una serie de películas con bajos y medianos presupuestos, pero de gran calidad. Por esto hemos decidido recopilar en esta lista las mejores películas de esta categoría que fueron estrenadas en el año dos mil diecisiete. Diez joyas que quizá hayan pasado desapercibidas, opacadas por el resplandor de otras cintas.

10. Good Time

A24

El comienzo de Good Time es uno de los más intensos del cine contemporáneo. Nos encontramos de súbito dentro de la vida del protagonista. Connie (Robert Pattinson) es un criminal sin suerte. Necesita dinero y tiene que cuidar de su hermano Nick, el cual sufre de discapacidad intelectual. Se le ocurre robar un banco, pero de manera errática y en su mayoría improvisada. Una apabullante canción electrónica acompaña todo el desastre, con un aire a Baby Driver pero desde un enfoque oscuro.

El personaje de Robert Pattinson arrastra la trama por los pelos hacia donde se le antoje. Es el personaje más violentamente impulsivo que he visto en el cine. Un momento está escapando de la policía, segundos después se está besando con una chica que acaba de conocer y que le había ofrecido lugar para esconderse, un rato más y el aburrimiento lo lleva a teñirse el pelo de rubio. La actuación del inglés es perfecta para el papel. Matizada, rebelde y a veces psicópata, la personalidad de Connie es digna de estudio.

La cinta posee un estilo visual impactante. Una mezcla de colores cálidos que se van transformando a través de la transición entre día y noche. Su cinematografía estimulante (que evoca a Enter the Void, la obra maestra de Gaspar Noé) hace que Good Time sea una de las cintas más interesantes del dos mil diecisiete.

9. The Beguiled

American Zoetrope

Actualmente muchos cineastas deciden comprimir lo más posible sus historias, no solo por razones presupuestarias, sino para obligarse a trabajar bajo ciertos límites, deshaciéndose de lo banal y concentrándose en los fundamentos de su cine. Este fue el caso de Sofia Coppola con The Beguiled. Toda la trama toma lugar en una misma casa. De esta manera el ritmo de la cinta es bastante rápido, sin tiempo ni espacio para divagar.

Un soldado norteño (Colin Farrell) queda separado de su ejército y busca refugio en una escuela sureña para señoritas durante la Guerra Civil Estadounidense. El drama reside en que, dado que las habitantes de la casa se encuentran aisladas del resto de la sociedad debido al conflicto bélico por el que están pasando, la llegada de un soldado apuesto y elocuente causa todo tipo de conflictos entre ellas. Se pelean por su atención, llegando a cometer acciones increíbles para imponerse frente a las demás.

La cinematografía es sutil y con un toque de antigüedad, junto con los vestuarios y los actuaciones, se consolida un tono que evoca eras pasadas. Todo parece iluminado naturalmente a lo Lubezki; no lo hicieron de esa manera, pero lograron un efecto bastante similar.

Con un elenco lleno de estrellas, incluidas Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning, The Beguiled es un drama intrigante que explora el nacimiento de la feminidad y los estrictos controles machistas que existían en el siglo XIX.

8. It Comes at Night

A24

A24 es un estudio magnífico. Con calidad indiscutible han dominado la escena de películas de bajo y mediano presupuesto desde hace ya varios años. It Comes at Night es una de sus obras más destacadas. De la mano del director de la revolucionaria "Krisha" (Trey Edward Shults), la cinta ilustra las tragedias de supervivencia de una familia en un escenario post-apocalíptico.

El autor no pretende llenar su cinta de información innecesaria. Todos conocemos el escenario: alguna enfermedad misteriosa, altamente contagiosa, ha hecho estragos en la civilización. Los pocos humanos que quedan deben luchar entre ellos por los recursos disponibles. Seguimos a una familia que entra en contacto con otra, de manera abrupta. Las interacciones entre sus miembros son tensas, pero pronto la convivencia se vuelve cómoda.

Shults logra crear un ambiente de desconfianza. Empatizamos con la familia protagonista y velamos por su supervivencia a toda costa, enfrentándose directamente a un ambiente de lo más hostil. It Comes at Night explora la naturaleza humana de manera brillante, provocando interesantes cuestionamientos en la audiencia.

7. Wonder

Lions Gate Entertainment

Entré al cine a ver Wonder con algo de aprensión. A primera vista parecía una película moralista más, llena de mensajes enlatados, perfecta para que le guste a todo el mundo, pero quitándole toda posibilidad de profundidad. Mis prejuicios estaban completamente errados. Wonder es una cinta especial, trasciende por mucho el aburrido género de las películas "para todo público".

Al estilo George R. R. Martin, los creadores de la cinta se basan en el libro del mismo nombre para explorar el Efecto Rashomon. Se nos presenta un drama protagonizado por Auggie (Jacob Tremblay), un niño con deformidades faciales que se enfrenta al reto más grande de su vida, comenzar a ir al colegio. Las burlas no tardan en llegar y su autoestima cae por los suelos, a pesar de todo el apoyo que recibe de su familia. Todo cambia cuando dejamos de ver la historia desde el punto de vista del protagonista, pasando a explorar qué pasa por la cabeza de los personajes secundarios. De esa manera dejamos de ver las cosas en blanco y negro, dándonos cuenta de las verdaderas causas de sus acciones.

El guion es una maravilla, llegando a contar una serie larguísima de hechos sin que el público se aburra ni un segundo; el ritmo es bastante acelerado debido al salto de perspectivas ya descrito. Pocas adaptaciones literarias se han hecho con tanta maestría.

Wonder debería ser usada como película educacional estándar en todos los colegios del mundo. Cuando somos niños nos es bastante difícil aprender a empatizar con el otro, a ver las cosas desde su perspectiva. Después de todo, hacerlo es una habilidad que toma tiempo desarrollar. Ver esta película es un excelente inicio del camino.

6. Raw

Petit Film

Raw es una película diseñada para ser salvaje. En pocas palabras, narra la historia de cómo una estudiante de veterinaria vegana se convierte en caníbal. De subtexto tenemos el despertar de la feminidad, con madurar, dejar la casa de tus padres; simplemente crecer, comunicado de la manera más visceral posible.

La protagonista comienza su viaje como la más inocente del grupo. Desea concentrarse en sus estudios y no le interesa mucho el salir de fiesta, el desmadre constante que viene implicado con la educación universitaria. Sin embargo, luego de una ceremonia de iniciación poco común, comienza a sentir impulsos que nunca antes había experimentado.

La imagen de Raw es completamente explosiva. Los colores son súper saturados, volviéndose más intensos acorde a la transformación de la protagonista. Las actuaciones son propias de una película para adolescentes cualquiera, al menos en la superficie. Poco a poco nos vamos dando cuenta que algo grave se oculta detrás de la aparente normalidad.

5. The Meyerowitz Stories

Netflix

El historial cinematográfico de Netflix es completamente nefasto. Cada película que sacan es peor que la anterior. The Meyerowitz Stories es una de las pocas que se ha salvado de la terrible estrategia cinematográfica de la famosa plataforma de streaming.

Dirigida por Noah Baumbach (Dios indiscutible del "mumble-core") cuyas habilidades narrativas no dejan de mejorar. Con un impresionante historial que incluye a "Frances Ha" y "The Squid and the Whale", el estadounidense demuestra su consistencia al ensamblar un elenco brillante, acompañado de un guion ingenioso.

La cinta fue opacada por la decisión de varios festivales de élite de rechazar a Netflix, alegando que el hecho de no estrenarse en un cine coloca a tales cintas varios escalones por debajo de las demás. También porque Ladybird acaparó la mayoría de nominaciones disponibles para películas de este estilo: dramas familiares en donde el diálogo juega un papel central. Alguna postulación para mejor guion original en los premios de la Academia no hubiera estado de más.

Con The Meyerowitz Stories, Noah Baumbach logra contar una historia original acerca de las complejas relaciones de familia en las que todos nos vemos envueltos, de una manera u otra, y las hilarantes y preocupantes implicaciones que pueden tener.

4. Poesía sin fin

Le Pacte

La reputación de Alejandro Jodorowsky suele jugarle malas pasadas. Su cine es arte primero que todo, luego producto. No le interesan las estructuras narrativas tradicionales, ideales para comercializar una película a gran escala. El fin de sus cintas es el arte en sí mismo, la belleza. Por eso se le dificulta mucho encontrar dinero y luego alguna compañía que asuma el riesgo de distribuir su trabajo.

Poesía sin fin fue producida a finales del dos mil dieciséis, pero dada su situación particular, tuvo que pasar por decenas de festivales antes de encontrar distribuidores, lo que la llevó a estrenarse a finales del dos mil diecisiete en cines y, en algunas naciones, se llegó a estrenar a principios de este año.

La cinta es completamente autobiográfica, al igual que su predecesora "La danza de la realidad". Jodorowsky narra los hechos que lo llevaron a ser quien es, su desarrollo artístico, personal y espiritual. Su estilo es surrealista con claras raíces teatrales. Las interpretaciones son bastante exageradas y los escenarios son metáforas explosivas, lo más alejados del naturalismo posible.

Es un filme impresionante visualmente. Al querer representar algo, Jodorowsky siempre escoge la opción más estrafalaria y espectacular posible, lo que hace de sus películas unas verdaderas maravillas.

3. In the Fade

Magnolia Pictures

Inspirada en hechos reales, In the Fade narra una de las múltiples tragedias causadas por el terrorismo en Europa, en este caso, por parte de agrupaciones neo-nazis. El personaje principal se enfrenta a un infierno legal, teniendo que revivir una y otra vez el acontecimiento que destruyó su vida.

La actuación de Diane Kruger es lo más destacable de la cinta. Ganó el premio de mejor actriz en el festival de cine de Cannes. Su interpretación es desgarradora. Su vida cambia por completo en un instante, su esposo y su hijo ya no existen y su desesperación aumenta cada segundo ante las absurdas demandas de sus demás familiares y la policía.

In the Fade analiza la injusticia y los vaivenes del sistema judicial occidental. Las escenas dentro de la corte son magníficas, generando una tensión palpable emanada de las geniales interpretaciones del talentoso elenco alemán. Sin duda una de las joyas que muy poca gente vio en el dos mil diecisiete.

2. A Ghost Story

A24

El diálogo ha sido, desde la invención del cine sonoro, una de las principales herramientas expresivas del séptimo arte. Sin embargo, la técnica ha evolucionado muchísimo desde entonces; creando nuevos utensilios que le permiten al autor utilizar un idioma cinematográfico propio, sin tener que pedirle prestado a otras artes. Por ello pienso que, actualmente, las películas que no necesitan usar diálogos para conmover a la audiencia son las que merecen más elogios, A Ghost Story es una de ellas.

La historia es bastante simple: una pareja feliz (Casey Affleck y Rooney Mara) es separada de súbito por una tragedia, el protagonista muere en una accidente de tránsito. Casi inmediatamente se convierte en un fantasma, una tradicional, básicamente un sujeto con una sábana encima, con dos agujeros para los ojos. Como difunto deja de percibir el tiempo linealmente. Primero se dedica a observar a su antigua cónyuge. Luego iniciará un viaje astral en el que observará impotente las vidas de los futuros y pasados ocupantes de su casa.

Todo esto es comunicado visualmente sin necesidad de explicarle el funcionamiento de la vida después de la muerte a la audiencia. Con montajes al estilo de The Tree of Life, el director de A Ghost Story realiza una hazaña que pocos cineastas han podido consolidar: estructurar una película de manera innovadora y conmover a tu audiencia en le proceso. Novedad y emotividad en el mismo paquete. Esta es una película única, tanto así que se me haría difícil comparar su estructura narrativa con alguna otra.

1. The Killing of a Sacred Deer

A24

Considero que esta película no solo es la más infravalorada del dos mil diecisiete, sino que también es la mejor del año. Lo que es decir bastante considerando que competía con: “Baby Driver”, “Dunkirk”, “Call Me By Your Name”, “Logan”, “Blade Runner 2049”, “It”, “Phantom Thread”, “The Florida Project”, “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, “Good Time”, “Coco”, “It Comes At Night”, “mother!”, “The Beguiled”, "A Ghost Story", “Wonder”, “The Square”, “Loveless”, “Raw” y “Una mujer fantástica”.

Trata acerca de una familia que, a simple vista, parece ser perfecta: el padre (Colin Farrell) es un cardiólogo de prestigio, la madre (Nicole Kidman) es oftalmóloga, la hija (Raffey Cassidy) forma parte del coro escolar y cuenta con buenas notas y su hermano (Sunny Suljic) práctica piano y tiene un sentido del humor activo. Sin embargo, poco a poco llegamos a conocerlos mejor y nos damos cuenta que guardan secretos terribles y sus personalidades dejan mucho que desear desde un punto de vista ético.

El antagonista (Barry Keoghan) de la cinta es el encargado de desatar el caos que desenmascara a la familia Murphy. Su presencia actoral es electrizante, sin lugar a dudas la mejor de la película y, quizás, la mejor del año. Logra causar incomodidad en el espectador en todas sus escenas a través de gestos, modulaciones y líneas que hielan la sangre.

Nunca un thriller psicológico me había causado tanta ansiedad. Los personajes se encuentran en una situación tan desesperante que todo llega a parecer una pesadilla diabólica. El ritmo enfatiza este punto, haciendo enfoque en los detalles más bizarros del asunto. Que la cinematografía evoque a El Resplandor de Kubrick es otro factor que intensifica la experiencia.

Comprobé por mi mismo que The Killing of a Sacred Deer es una película bastante controversial. Varias personas salieron del cine mucho antes del final de la película y muchos me han dicho que odian la cinta con pasión. Estas reacciones extremas confirman el efecto visceral que llega a tener la obra en la audiencia, a pesar de no mostrar nada particularmente perturbador o gráfico. Sin duda merecía mucho más reconocimiento que el que recibió.