Cada uno concibe el cine a su manera. Algunos están enamorados de los clásicos, otros solo ven lo que llaman «cine arte» y también están los que sufren de taquicardia con cada nuevo «teaser» de Marvel o DC. Sin embargo, para poder hablar de cine con más precisión, hay que definirlo. Tenemos que averiguar sus rasgos característicos. La cualidad sin la cual no sería tal, que otros medios de expresión no pueden poseer.

Afortunadamente, el cineasta ruso Andrei Tarkovsky se planteó estos problemas hace décadas en su libro «Esculpir en el tiempo». Muchos están de acuerdo en que este individuo es uno de los mejores exponentes que puede presentar el séptimo arte. El propio Ingmar Bergman afirmó que no conocía cineasta más excelente.

Tarkovsky para mí es el más grande, él fue quien inventó un nuevo lenguaje, fiel a la verdadera naturaleza del cine, así capta la vida como un reflejo, la vida como un sueño. —Ingmar Bergman

Pondremos de ejemplo algunas citas de Tarkovsky para resumir cómo concebía el séptimo arte. En lo referente a qué es lo que nos atrae al cine.

Normalmente, el hombre va al cine por el tiempo perdido, fugado o aún no obtenido. Va al cine buscando experiencia de la vida, porque precisamente el cine amplía, enriquece y profundiza la experiencia fáctica del hombre mucho más que cualquier otro arte; es más, no sólo la enriquece, sino que la extiende considerablemente, por decirlo de algún modo. Aquí y no en las “estrellas”, ni en los temas ya gastados ni en la distracción: aquí reside la verdadera fuerza del cine.

Acerca de si el cine es un mero conjunto de símbolos.

Quiero subrayar una vez más que el cine, al igual que la música, opera con realidades. Por eso estoy en contra de los intentos de los estructuralistas de considerar el plano como signo de otra cosa, como resultado de un sentido.

Y.

El cine es una realidad emocional y, como tal, el espectador la percibe como una segunda realidad. Por este motivo, esa idea tan extendida de que el cine es un conjunto de signos me parece una idiotez, falsa en sus fundamentos.

En general, Tarkovsky concibe el cine como un mosaico hecho de tiempo. Como un escultor se deshace del material innecesario de un bloque de mármol, un cineasta desecha los fragmentos temporales de la realidad que le sobren a su obra. Pero ¿a qué realidad se refiere?

La realidad que algún viajero en el tiempo nos robó :'(.

Para ilustrar lo que quiero decir pondré de ejemplo la película Saving Private Ryan. A continuación verán un video que muestra cómo se llevó a cabo el famoso Desembarco de Normandía.

Comparen ese material audiovisual con esta escena de Saving Private Ryan.

¿Cuál de los dos clips expresa la verdadera realidad de ese momento histórico? ¿El material capturado el día que sucedió? O la recreación cinematográfica posterior. Es fácil darse cuenta que la segunda opción es la correcta.

El cine captura las emociones, los gestos, las sutilezas, los estados mentales de los involucrados. Utiliza todos estos elementos para pintar una imagen que nos transporte a ese momento en el tiempo.

Cuando estructuraba esa escena, Steven Spielberg estaba consciente de que, para poder emocionar a su audiencia, debía colocarse en el lugar de uno de estos soldados. Por eso entrevistó a cientos de sobrevivientes para así ilustrar la experiencia subjetiva de lo ocurrido.

«Tienes permiso para usar la ametralladora de verdad. Será más realista».

Esto es lo que Tarkovsky llamaba «realismo» en lo que respecta al cine. Utilizar todas las técnicas a tu favor para estructurar una escena que se asemeje a la experiencia empírica. Tanto que cause una reacción emocional y espiritual profunda en el espectador.

Siguiendo esto, incluso los musicales pueden ser realistas. Nadie se pone a bailar y a cantar de repente en la vida real; pero eso no significa que por dentro no sientas una energía musical que, si la expresaras, ilustrarías a la perfección tu estado mental. Películas como La La Land y Dancer In The Dark se aprovechan de este factor.

La La Land ilustra la experiencia sin igual de salir con Ryan Gosling.

Lo opuesto a esto es lo que Tarkovsky llama «naturalismo». La reducción superficial de la realidad a planos «simbólicos» o secuencias tediosas. Películas como «The Turin Horse» o «Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles». Ambas afirman que están retratando una realidad, cuando en verdad están dejando de lado una serie de elementos inherentes a la experiencia humana: sueños, pensamientos, fantasías, emociones, estados mentales, esperanzas, etc. Reducen todo esto a una imagen vacía, a veces excusándose con argumentos de simbolismo.

En el canal de Youtube Every Frame a Painting hay un video que resume bastante bien este asunto. La comedia en el cine se vuelve tediosa cuando consiste en grabar a una persona contando un chiste, o haciendo algo gracioso, dejando de lado las técnicas y alternativas que te ofrece este arte audiovisual. El británico Edgar Wright es un experto en realizar comedia de manera visual, aplicando técnicas de edición, iluminación y sonido.

El fenómeno del naturalismo se debe en parte a que los cineastas detrás de películas como las descritas no han determinado lo que, para ellos, diferencia al cine de todas las demás artes. Es fácil dejarse llevar por tendencias literarias y teatrales y terminar grabando un híbrido entre varias artes, en donde la verdadera esencia del cine se encuentra en un segundo plano, siendo eclipsada por elementos ajenos a sus características comunicativas únicas.

La mejor manera de aprender esto es observar cómo los grandes directores graban sus películas. Como ejemplo final analizaremos la última escena de Nostalghia, un filme de Andrei Tarkovsky.

En Esculpir en el tiempo, Andrei explica como, al realizar Nostalghia, se dio cuenta de una serie de sentimientos que había suprimido. Pensaba que estaba contando una historia sobre otra persona, pero durante la filmación comprendió que la película trataba de sí mismo. Como, luego de emigrar a Italia, padecía de un conflicto interno en donde la nostalgia por su país natal se contrastaba con la libertad que había adquirido en Italia. ¿Cómo dio a entender esto? Pues superponiendo un paisaje fundamentalmente ruso y familiar (una cabaña en el medio del bosque), limitado por una catedral italiana. Instancias similares solo están presentes en películas geniales.

Ahora en Hipertextual

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.