El conflicto entre Estados Unidos y ZTE inicia su fase de reconciliación. Esa es, al menos, la lectura aparente del tweet publicado por Donald Trump el pasado domingo. En él, el presidente de los Estados Unidos asegura estar trabajando junto al Gobierno chino para resolver rápidamente la crítica situación.

"Se perderían muchos trabajos en China", escribió el presidente en su cuenta de Twitter oficial. "El departamento de comercio ha recibido instrucciones para resolverlo", continuó.

La semana pasada, ZTE comunicó a sus inversores la detención temporal de todas sus actividades principales. La severa sanción impuesta por Estados Unidos hacía peligrar la supervivencia de la compañía, que emplea a más de 75.000 personas en todo el mundo e importa alrededor del 25% de su materia prima de los Estados Unidos.

El conflicto entre ambas partes comenzó en 2017. Tras no respetar las sanciones comerciales impuestas a Irán y Corea del Norte, ZTE recibió una multa récord de casi 900 millones de dólares.

ZTE detiene todas sus operaciones tras las duras sanciones de Estados Unidos

Sin embargo, la fase crítica se inició en 2018, cuando el Gobierno estadounidense descubrió que ZTE violó ciertas partes del acuerdo y realizó afirmaciones falsas de forma continuada. Fue entonces cuando Estados Unidos prohibió la venta de tecnología nacional a ZTE durante los próximos siete años —afectando gravemente a su negocio—.

El partido de tenis entre ZTE y Estados Unidos ha cobrado especial valor en la particular guerra comercial que China y la nación norteamericana atraviesan actualmente. No obstante, la colaboración del ejecutivo americano para asegurar la supervivencia de ZTE podría reducir la presión existente en las negociaciones.