Han seguido la estela de Sony Music y, aunque el CEO de la compañía ya ha confirmado que no tiene nada que ver con la falta de confianza en el futuro de la compañía, la realidad es que todas las miradas han ido directamente a ese detalle.

A primera hora de la mañana (horario de Estados Unidos), Warner Music anunciaba la venta del 75% de las acciones de su capital en Spotify. El valor de dicho capital alcanza los 400 millones de dólares, de los cuales 300 millones estarían dirigidas a los accionistas de la compañía por contrato. No está claro cuál es el porcentaje total que Warner mantiene en Spotify, la compañía más reciente del mundo bursátil, pero algunas fuentes apuntan a algo menos del 5%; es decir, no alcanzaría el valor suficiente como para anunciarlo a la organización de competencia bursátil. Una situación similar a la que vivió Sony Music a principios de 2018, cuando vendía el 17,2% de las acciones que mantenía en la tecnológica por unos 260 millones de dólares.

¿Una cuestión de confianza?

Hace poco más de un mes que Spotify se estrenada en bolsa con una valoración pública de 23.500 millones de dólares aproximadamente. La realidad es que el resultado de la tecnológica en los mercados ha ido mejor de esperado y, especialmente, comparado con otras compañías del área tecnológica de las que se tiene precedentes: Snapchat. Ni con los rumores de las subidas de precio de la plataforma, alentados por un aumentos de los mismos en Noruega, han sido suficientes para bajar el valor de las acciones de la compañía. Que no el valor de la misma, el cual se ha devaluado desde el inicio de la misma en un 10% aproximadamente.

Sea como fuere, el anuncio de la venta de las acciones de uno de los gigantes de la música, ha sonado como un golpe bajo para el rival de Apple Music. Ha sido en ese momento cuando el CEO de Warner ha tenido que hacer un comunicado público en el que ha confirmado la estrategia del movimiento.

Pese a que sean una compañía dedicada a la música al igual que Spotify, una conjunción que suena obvia, no entra dentro de la lógica de Warner mantener grandes paquetes de acciones en empresas cotizadas. Pese a la coincidencia de esta venta con los últimos anuncios de la tecnológica, esto no tiene ninguna relación con el futuro de Spotify. Dicho de otro modo: era un buen momento, en cuanto a precio por acción, para vender y sacar el mayor rédito posible. Y aún así, es reseñable el hecho de que, justo unos días después de que Spotify decepcionase a los inversores con sus resultados trimestrales, la tecnológica se quedase huérfana de otra de las grandes discográficas inversoras.