Las alegrías duran poco en el mundo de las empresas. O, al menos, en el caso de algunas. Es precisamente la historia de Tencent, la mayor compañía china, que hace unos meses se convertía en la compañía más valiosa de del país asiático y la quinta a nivel mundial con una capitalización de más de 500.000 millones de dólares. Por primera vez en la historia, China entraba en la lista de Apple, Alphabet, Microsoft o Facebook. Se posicionaba también como una de las inversoras más potentes en Uber, una operación en la que sumó a SoftBank en una de las rondas de inversión más grandes de la historia.

La telco china, propietaria de la red social con más usuarios del mundo, WeChat; un sistema que abarca desde pagos, un servicio similar a Facebook y otro que opera como WhatsApp. Acciones en algunas de las tecnológicas del momento (Tesla o Snapchat). Propietaria de Riot Games, creadora de League of Legends, además de Supercell, estudio de Clash of Clans. Todo inversiones que le están saliendo caras al gigante chino.

A la espera de tener los resultados trimestrales de la tecnológica el próximo miércoles, los inversores de la compañía no se sienten demasiado confiados con la situación. Los informes preliminares indican una caída de la rentabilidad muy por debajo de los niveles de 2003; lo cual se contrapone con el aumento de los gastos en un 72%. Desde los 500.000 millones de de valoración de enero se ha reducido esa cifra en unos 78.000 millones.

Una cuestión de rentabilidad

Tencent debe posicionarse. Los inversores buscan resultados inmediatos y la tecnológica una inversión con poco margen a corto plazo, pero que dibuje el futuro de la compañía. Concretamente, existe una preocupación creciente que aborda la cuestión de si los juegos en plataformas móviles, últimas grandes inversiones de la compañía, serán capaces de ingresar tanto como los juegos PC a largo plazo. Actualmente, un negocio más rentable, pero en clara caída. Una situación que para los inversores dibuja un panorama aciago: una plataforma que deja de ganar y otra que no es capaz de llegar.

Los inversores atribuyen la reducción del precio de las acciones al sector de los videojuegos; un negocio en el que, a base de talonario, consiguieron quitar cualquier competencia posible. Ese que antaño había dado tantas alegrías bajo títulos de éxito mundial.

Pero también se unen a la lista otras compras de la compañía: servicios en la nube y pago de contenidos propios. Su único objetivo: hacerse con cuotas de mercado de su mayor enemigo en la actualidad. Ese que , aún queriendo, no han podido eliminar de la misma forma que han hecho con otros de los cientos de servicios de acumula el holding. Alibaba es, en este momento, su peor pesadilla. Un marketplace que está conquistando el comercio mundial y un modelo de negocio que ha tentado también a la inversora de Uber. Una empresa que, incluso, está poniéndole las cosas difíciles al gigante americano: Amazon.