Los intentos de Kaspersky Lab para que se levante la prohibición del Gobierno de Estados Unidos sobre sus productos han sido en vano. Después de que el presidente Trump vetara el software de la empresa de ciberseguridad, esta decidió presentar dos demandas alegando que esta decisión es anticonstitucional.

El vínculo de la empresa con el Kremlin fue una de las preocupaciones de las autoridades estadounidenses por los problemas de seguridad que esta teoría podría provocar, aunque la prohibición se basa en una ley de defensa en la que se respalda el presidente Trump, llamada Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA).

Kaspersky Lab apeló el veto pero una jueza lo ha desestimado este miércoles 30 de mayo y ha sentenciado que la NDAA no ha castigado a la compañía rusa, sino que ha eliminado "un riesgo percibido para la ciberseguridad de la nación y, al hacerlo, tiene el efecto secundario de excluir una pequeña fuente de ingresos para una gran corporación multinacional".

De esta manera, la prohibición del software de Kaspersky Lab no se ha considerado un acto inconstitucional y entrará en vigor el próximo 1 de octubre. "Estas acciones defensivas pueden tener consecuencias adversas para algunos terceros", añadió la jueza, "pero eso no los hace inconstitucionales".

Por su parte, Kaspersky Lab anunció que no están de acuerdo con la decisión de la justicia y que seguirán apelando el veto hasta conseguir que sus productos de seguridad cibernética sean permitidos en Estados Unidos. En un comunicado, la rusa afirmó que el equipo está decepcionado por los desafíos constitucionales a los que tiene que hacer frente por el uso de sus productos.

Seguiremos enérgicamente nuestros derechos de apelación.

La preocupación por los presuntos nexos entre la empresa y el Gobierno ha sido suficiente para poner un punto y final a las operaciones de Kaspersky Lab en Estados Unidos. Sin embargo, la firma rusa afirmó que estas afirmaciones no tenían sustento y que causaban daños indebidos.

A pesar de los esfuerzos, la justicia ha sentenciado que el "daño teórico" a la reputación de Kaspersky no es suficiente para que la denuncia prospere. Asimismo, los derechos de la empresa para que su software sea vendido en Estados Unidos se contraponen con los derechos del país a no querer comprarlo.

No obstante, el Gobierno de Donald Trump no ha sido el único en mirar con recelo a la compañía procedente de Rusia. Holanda se convirtió hace pocas semanas en el primer país europeo en dejar de utilizar el software por la misma preocupación.

Por su parte, Twitter afirmó que Kaspersky Lab cuenta con un modelo de negocio contrario a las prácticas comerciales que acepta el departamento de marketing de la red social, por lo que decidió prohibir los anuncios de la empresa rusa. Desde luego, no está siendo una buena época para la firma de ciberseguridad.