El pasado viernes llegaba a los cines el segundo spin-off de la franquicia Star Wars. La película centrada en la mítica figura de Han Solo aterrizaba en las salas tras un polémico rodaje y en pleno huracán Infinity War. Pero hablamos de Star Wars, ¿acaso eso afectaría a los datos de taquilla de ‘Han Solo: Una historia de Star Wars’?

Pues parece que sí. Y no precisamente poco. Mientras los expertos anticipaban unos ingresos de 130-150 millones (tras rebajarlas después de unos optimistas 165-180 millones) solo en Estados Unidos, ‘Han Solo: Una historia de Star Wars’ ha terminado recaudando 83,3 millones en dicho territorio. En comparación, The Force Awakens, Rogue One y The Last Jedi ingresaron 248, 158 y 220 millones respectivamente en el mismo periodo de tiempo.

Así, este segundo spin-off es la película de la saga con peor recibimiento bajo el amparo de Disney y, si ajustamos los precios e ingresos a la inflación, Han Solo: Una historia de Star Wars es la película con peores cifras de taquilla en su estreno en USA de toda la franquicia. Notablemente lejos, además, de los 126 millones de dólares de Las guerras clon. Si hablamos de taquilla global, con unos "pírricos" (para sí los quisieran la mayoría de películas) 65 millones de dólares ingresados en el resto del mundo, las cifras no mejoran y, por si fuera poco, parece difícil que la película genere beneficios para Disney y Lucasfilm. Pero, ¿por qué?

Avengers: Infinity War y Deadpool 2

avengers infinity war

Que la película con más problemas (reconocidos) durante su rodaje rompiera el calendario y llegara más pronto que las tres películas estrenadas durante los últimos años parecía extraño (¿quizá Disney y Lucasfilm estuvieran dando el primer paso para estrenar más de una película de la saga al año?) pero, dando igual el motivo, ha resultado ser una muy mala decisión comercial. Y eso pese a que los meses de mayo y junio son, junto a la época navideña, el momento ideal para estrenar grandes blockbusters.

El pequeño gran inconveniente es que el spin-off centrado en Han Solo se estrenó solo unas semanas después de que Avengers: Infinity War y Deadpool 2 aterrizaran en cines. La convivencia en tanquilla, principalmente con el mastodonte del MCU (incluso Deadpool 2 ha ingresado menos de lo que consiguió la primera entrega en el mismo periodo), es difícil y, al contrario que las películas de la saga estrenadas en 2015, 2016 y 2017, el film dirigido por Ron Howard se ha topado con una feroz competencia.

Y es que, recordemos, Avengers: Infinity War va camino de ser la tercera película más taquillera de la historia, superando precisamente a Star Wars: The Force Awakens. En el panorama actual, es muy difícil que tres blockbusters de estas dimensiones convivan en cartelera y puedan estar contentos con su parte del pastel. A buen seguro, en Disney y Lucasfilm habrán aprendido la lección.

Los problemas en la producción

Mientras que los rodajes de los episodios principales parecen haber transcurrido sin tropiezo alguno (o, al menos, no que hayan trascendido), los dos spin-offs rodados hasta el momento han sufrido múltiples inconvenientes a lo largo de su producción. Rogue One sumó largas jornadas de regrabaciones tiempo después de acabar el rodaje por no tener un producto cohesionado y a la altura de las expectativas y, de hecho, fue Tony Gilroy (acreditado como guionista y productor) el encargado de dirigir y editar el film en su última etapa debido a los problemas que presentó Gareth Edwards (Godzilla), director escogido por Disney Y Lucasfilms.

En el caso de la película de Han Solo, Kathleen Kennedy apostó por la personalidad y el humor gamberro de Chris Miller y Phil Lord, directores de La LEGO película, pero los problemas no tardaron en surgir y, siempre según la versión oficial, Lord y Miller decidieron abandonar el proyecto debido a diferencias creativas. Todas las voces que surgieron alrededor de dicho movimiento, muchas salidas de los mismos rodajes, afirmaron que Kennedy y el equipo de Lucasfilms y Disney no estaban contentos con el estilo de la pareja creativa, su tendencia a la improvisación y, en general, con una producción un tanto caótica.

Con Miller y Lord fuera de un rodaje ya muy avanzado, se contrató al experimentado y eficiente Ron Howard para reconducir una película que sufrió profundos cambios (el villano, interpretado por Paul Bettany, fue encarnado originalmente por Michael K. Williams) y según el propio cineasta, hasta el 70% de la versión final fue rodada en esta segunda etapa. Todos estos problemas trascendieron y la desconfianza ante una nueva película con más problemas puede haber hecho mella en el espectador potencial.

The Last Jedi, una película que dividió a los fans

star wars viii: los últimos jedi

The Force Awakens inició con mucho acierto (y demasiado conservadurismo, para algunos) la nueva trilogía de Star Wars. Una de sus principales bazas fue introducir y presentar personajes tan interesantes como Rey, Kylo Ren o Snoke y, sobre todo, plantear diversos misterios a desarrollar durante el resto de la trilogía.

Rian Johnson tomó las riendas de su secuela, The Last Jedi, y decidió ignorar el planning planteado por J.J Abrams y aportar su propia visión. Una muy valiente que generó tantas alabanzas como críticas descarnadas, convirtiendo a la película en una de las más divisivas y controvertidas de la franquicia hasta el día de hoy.

Hoy en día es uno de los filmes de la franquicia peor valorados por el público en plataformas como Rotten Tomatoes y Metacritic, sufrió un descenso en ingresos y espectadores mucho más acusado que The Force Awakens y son muchos los argumentos, tanto en lo tocante a lo técnico como a lo narrativo, en contra del episodio VIII. La decepción caló hondo entre miles de seguidores y puede que esa sensación de disgusto haya influido negativamente en la recepción de esta nueva aventura y, sobre todo, haya echado leña a la hoguera de la fatiga.

El desgaste

Son muchas las voces que llevan meses criticando el riesgo de desgaste de la franquicia. Hasta el momento, seis películas de Star Wars habían sido estrenadas entre 1977 y 2014 y, en los últimos cuatro años, han llegado otros cuatro filmes de la franquicia, entre dos episodios de una nueva trilogía y dos aventuras independientes. Además, mientras que en las dos primeras trilogías transcurrían tres años entre estreno y estreno, ahora la franquicia está abonada a las entregas anuales.

Fue el propio Mark Hamill el que, preocupado por la "fatiga Star Wars", instó públicamente a Disney y Lucasfilm a retrasar el estreno de ‘Han Solo: Una historia de Star Wars’ y, como se ha hecho con las tres películas anteriores, estrenar en época navideña. Pero, ¿el problema es la cadencia de estrenos? Solo hace falta retroceder unas semanas para ver cómo Avengers: Infinity War, decimonovena película de Marvel Studios en apenas diez años, arrasaba en cines y acumula más de 2.000 millones de dólares en taquilla.

Sea como fuere, también llama la atención la aparente ausencia de una planificación a largo plazo para el futuro de la franquicia. Los mismos J.J Abrams y Rian Johnson confirmaban que nunca se escribió un guión o se definió qué contar a lo largo de la nueva trilogía pero, más allá, Kathleen Kennedy parece quedar muy lejos de Kevin Feige a la hora de establecer una hoja de ruta para la marca. Son muchos los spin-offs que se han insinuado (sobre Lando, Obi-Wan Kenobi o Boba Fett), otros tantos en los que parecen estar trabajando y hasta se dejó caer que Han Solo podría tener su trilogía propia (difícil, dados los resultados en taquilla). Todo con un tres películas más a cargo de Rian Johnson y dos dirigidas por D.B Weiss y David Benioff, showrunners de Juego de Tronos, ya anunciadas.

Ya sea por lo irrelevante de las aventuras independientes, por no estar a la altura de la figura de Han Solo o por la sensación de que Star Wars no tiene un rumbo claro, las sensaciones actuales con respecto a la marca distan mucho de las que predominaban hace solo un año y, por sorprendente que parezca, que una película de la franquicia no genere beneficios y sea un fracaso en taquilla está a punto de suceder. Ver para creer.