Ramin Bahrani fue el encargado de adaptar y dirigir 'Fahrenheit 451', la película basada en la novela homónima de Ray Bradbury. Obra que se ha convertido en una referencia entre las novelas distópicas y que ha alimentado la imaginación de un gran público desde que fuera publicada en 1953.

No es la primera vez que esta novela es adaptada como película, en 1966 François Truffaut dio vida a la sociedad distópica de Bradbury en donde la cultura, la información y el entretenimiento están controlados por el Estado; en donde los libros son erradicados por su inutilidad y peligrosidad, en parte porque la sociedad dejó de interesarse en ellos y por otra debido al consumo masivo de contenido basura. Conseguir en una cinta el sobrecogimiento y la reflexión que provoca la obra de Bradbury sin duda es un enorme reto. Al parecer Bradbury estuvo satisfecho con la adaptación de Truffaut pero, y a riesgo de hablar por el maestro, tal vez no lo estaría con la de Bahrani.

El problema de 'Fahrenheit 451' de HBO radica en su superficialidad y en que, a pesar de su gran reparto, no consigue ser un drama ni una película de acción. El relato de la sociedad de Bradbury se siente descafeinada, a pesar de los aciertos de la cinta de Bahrani. Por momentos logra escenas memorables, sin embargo, uno se pregunta si estas no son provocadas más por el conocer la trama de la novela de Bradbury que por mérito de la cinta.

Uno de los mucho retos del Bahrani fue adaptar la historia a los tiempos modernos o, mejor dicho, a un futuro a partir de nuestra época. Debemos tomar en cuenta que la novela 'Fahrenheit 451' fue publicada en 1953, concebida en una atmósfera de postguerra, del nacimiento del entretenimiento de masas y la proliferación de la publicidad y, sí, de algunos episodios de quema de libros. Bradbury aclaró en su momento que su novela no se trata de censura, interpretación que muchas veces se le da a 'Fahrenheit 451', sino de cómo la televisión destruye el interés por la literatura. Dijo también que él veía un aciago futuro para la cultura y para las personas pues el consumo cultural se reducía a una especie de adicción a los factoides, término que se refiere a "algo que parece un hecho, podría ser un hecho, pero en realidad no es un hecho", y que la televisión tiene un efecto de opiode para el pensamiento.

En nuestra época llena de fakenews, redes sociales y algoritmos a la carta para intereses de poder, la propuesta de 'Fahrenheit 451' resulta bastante atractiva; la mala noticia es que la cinta no logra conectarnos del todo con los personajes, ni con ese profundo amor por el arte y la cultura que se respira en la obra de Bradbury. La cinta de HBO lo intenta pero se queda muy corta, en primer lugar porque Michael B. Jordan, quien da vida a nuestro protagonista, es decir, a Guy Montag, no termina de convencernos de su radical cambio; tampoco se logra el vínculo entre Montag y Clarisse (interpretado por Sofia Boutella), incluso se siente forzado. Por otro lado, y a pesar de la grandiosa actuación de Michael Shannon, se le quitó a Beatty uno de los más poderosos monólogos sobre la cultura y la enajenación masiva que obligó al gobierno a cambiar las funciones de su cuerpo de bomberos. Es decir, el corazón de la trama.

Eso sí, la producción es excelente. La fotografía a cargo de Kramer Morgenthau es impecable, consigue atmósferas elocuentes y contrastantes según los personajes que estén a cuadro. Ramin Bahrani ha explicado de los retos a los que se enfrentó en su adaptación, para empezar con la quema de libros que, indudablemente, vemos en pantalla. Él ha dicho que muchas portadas tienen derechos y no todas las editoriales permitieron que las imágenes de sus libros aparecieran quemándose en la cinta. Esto fue resuelto por artistas de la producción de la cinta y por algunas editoriales que accedieron a quemar sus libros.

Uno de los retos más complejos, cuenta Bahrani, es darle lugar a la nueva forma de consumir libros y cultura, en formato digital. Esto, que por supuesto no aparece en la obra original, se retoma en la cinta de forma interesante e incluso le da un aire conspiranoico bastante creíble.

Podemos decir que 'Fahrenheit 451' es una obra que se tropieza consigo misma y, aunque tiene varios aciertos, no es una adaptación que haga justicia al poderoso mensaje de la novela de Bradbury.

'Fahrenheit 451' fue estrenada recientemente en HBO y se encuentra disponible en su plataforma.