Rusia sigue haciendo fuerza para que el acceso a Telegram desaparezca del país de manera efectiva lo antes posible. Las últimas acciones que emprende para ello van desde el bloqueo de millones de direcciones IP a través de las cuales se establecía la comunicación con los servidores de la plataforma hasta la petición formal a Apple y Google para que dejen de habilitar la opción de descarga en sus respectivas tiendas de aplicaciones App Store y Google Play.

La semana pasada se conocía la decisión final de un tribunal de Moscú por el cual quedaba inhabilitado el uso de la aplicación de mensajería instantánea en el territorio debido a la negación de esta de compartir datos privados de usuarios con el Gobierno. Pese a que este último se reafirma en que la única finalidad de esto es la seguridad, el CEO de Telegram, Pavel Durov, se mantiene firme en la convicción de que "la privacidad no está a la venta".

Con esta situación sobre la mesa, durante los últimos días ha comenzado el bloqueo al acceso de una aplicación que cuenta con varios millones de usuarios en Rusia, el país que la vio nacer. Pero Durov no iba a rendirse tan fácilmente.

El juego del gato y el ratón

Una vez conocida la sentencia y las pretensiones de Rusia de bloquear la aplicación, Durov aseguró a través de una publicación en la red social VK –muy popular en el país– que Telegram continuaría ofreciendo el servicio a los usuarios de la nación, aunque no se garantizaba el correcto funcionamiento si no se contaba con una VPN instalada en el dispositivo en cuestión. Esto era posible, en parte, a que la plataforma ha movido su infraestructura a servidores de Amazon y Google para poder saltarse el bloqueo.

La respuesta por parte de Rusia no se ha hecho esperar y han bloqueado, de manera poco inteligente, casi 2 millones de direcciones IP de estos servicios que, aunque impiden usar Telegram, también provocan el mismo efecto en múltiples servicios asociados. Esto ha derivado en la indignación de los usuarios, los cuales han visto no solo la imposibilidad de utilizar la app de mensajería, sino también juegos online o plataformas de venta y compra de criptomonedas, por ejemplo.

Un tremendo revuelo que culmina con la petición de Rusia a Apple y Google, las propietarias de los dos sistemas operativos más utilizados del mundo en dispositivos móviles, de que eliminen Telegram de sus tiendas para que no pueda ser descargada. Aunque parece poco probable que terminen accediendo a esto, no sería la primera vez que una gran tecnológica accede a las demandas particulares de un país en lo que a disponibilidad de aplicaciones se refiere.