La Junta de Gobierno del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) ha hecho pública hoy la sanción a un colegiado con cinco años de inhabilitación para el ejercicio de la profesión médica por haber utilizado métodos sin evidencia científica en tratamientos contra el cáncer. Más concretamente, el médico puso en práctica el llamado método Hamer, también conocido como Nueva Medicina Germánica, con los pacientes oncológicos.

Este profesional, con consultas en Barcelona y Castellón, no podrá ejercer su profesión durante el próximo lustro y, además, ha sido instado a abandonar cualquier tipo de procedimiento como los comentados, totalmente carentes de evidencia científica, en el futuro. El proceso sancionatorio comenzó tras recibir un escrito del propio médico en junio de 2017, después de que éste apareciera en un reportaje de televisión centrado en las pseudoterapias.

https://hipertextual.com/2018/01/cancer-espana-seom-cifras

Ya entonces se posicionó a favor de la aplicación del Método Hamer, lo que conllevó el inicio de una investigación que ha concluido con la presente sanción. Durante el proceso se descubrió, además, que el mismo colegiado fue ya sancionado con dos años de inhabilitación en 1995, también por defender y difundir métodos sin evidencias científicas que los respaldaran. En 1995, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña confirmó la resolución adoptada por aquel entonces.

El Colegio de Médicos de Barcelona ha hecho pública su oposición ante este tipo de prácticas y ha reafirmado su intención de velar por la aplicación de buenas prácticas médicas, garantizando la seguridad de los pacientes. En un artículo publicado por la Organización Médica Colegial (OMC), los facultativos han alertado "a los ciudadanos del riesgo que suponen para la salud las pseudoterapias sin ninguna evidencia científica demostrada, especialmente cuando implican el abandono de otros tratamientos de eficacia validada".

En el caso del método Hamer, también conocido como Nueva Medicina Germánica, se postula que las enfermedades son supuestamente fruto de conflictos biológicos originados en el propio cerebro y no, por ejemplo, por culpa de agentes infecciosos o de la aparición de células malignas. La idea es totalmente errónea —al basarse en culpabilizar al afectado de sus patologías y, según alertan los facultativos, esta pseudociencia "supone un riesgo para los pacientes por su falta de fundamento científico". Además, como explican desde la OMC, "de manera explícita, anima a los pacientes con cáncer a apartarse de tratamientos eficaces y validados por la comunidad médica y, por lo tanto, los lleva a perder la oportunidad de beneficiarse de la mejor estrategia terapéutica disponible para su enfermedad".