Suele ser complicado analizar el mundo del emprendimiento a través de cifras. No son compañías cotizadas, por lo que muchas no presentan datos más allá de lo que va trascendiendo en prensa. Existe un cierto ocultismo en el sector: el miedo a que el mundo sepa cómo le va a tal o cual compañía es una constante que crece día a día.

Al igual que hace unos días conocíamos cómo se iban a comportar los Presupuestos Generales del Estado de 2018, presentados por el Ministro de Hacienda Cristobal Montoro, ahora conocemos los resultados del Global Entrepreneurship Monitor 2017. Si los PGE daban algunas sorpresas respecto a la inversión I+D+i que, pese al incremento, siguen estando muy por debajo de valores previos a los recortes de los últimos 10 años, las cosas por el mundo de la creación de empresas no van mucho mejor.

Si bien es cierto que ha aumentado el Producto Interior Bruto generado por emprendedores, la realidad es que aún existen cifras y resultados que no han recuperado el vigor previo a los años de la crisis. Algunos, incluso, han caído después de la misma. Sin embargo, como explican desde GEM, "hay indicios para pensar que se va en la dirección correcta, ya que con una intención menor de emprendimiento respecto a nuestros vecinos europeos, se obtienen mayores resultados de productividad".

Analizamos el estado de la situación a través de una serie de 10 gráficas de evolución:

1. ¿Están preparados los españoles para emprender?

La realidad es que es uno de los datos más estables que aporta el GEM desde su recopilación desde 2005. Prácticamente constante con el paso de los años la realidad es que existe una brecha de la percepción de conocimiento y habilidades para emprender entre los que sí han iniciado un proyecto y los que no. Dicho esto, 2017 ha registrado una ligera caída que, sin embargo, sigue manteniéndose en el estándar de la pregunta. Ahora bien, cabe señalar un dato curioso: años antes de la crisis, la gente se sabía con más habilidades emprendedoras que ahora. Los resultados de una caída financiera y una vocación internacional de cada proyecto, que implica dominar habilidades adicionales, son aspectos relevantes a la hora de saberse con posibilidades.

2. Perspectivas ante el fracaso

Es, con diferencia, uno de los indicadores que mejor ha evolucionado con el paso de los años. Especialmente para el grueso de la población que sí que ha emprendido. Históricamente, y asociado a un modo social propio de los países del sur de Europa, el miedo al fracaso ha sido una constante que marcaba diferencias respecto al mundo anglosajón. Solo aplicable a los que ya han formado una empresa, pero constante en los que aún se mantienen al margen.

Una ligera subida en 2017, a niveles de 2017, solo puede explicarse por una crisis política a niveles nacionales.

3. Emprender, ¿buena opción profesional?

Ocurre algo curioso con esta cuestión. Ni los propios emprendedores entienden su carera como una de las mejores opciones laborales a futuro. Es más, ha sido un indicador a la baja afectado directamente por la crisis económica aún muy presente en la actualidad. Uno de los colectivos con más dificultades en época de vacas flacas son, precisamente, los empresarios y emprendedores.

4. Percepción de la cultura emprendedora

Todo lo referente a cambio de mentalidad en cuanto a cultura, ya sea emprendedora o de otro tipo, requiere un cambio estructural de gran calado. Y, por supuesto, un horizonte temporal mucho más grande. De momento, se mantienen en valores medios y bajos sin perspectivas a modificarse próximamente.

5. ¿Quiere la gente emprender?

Un indicador que está ligado directamente a las tasas de paro en España. ¿Cuándo aumentó la intención de emprendimiento en el país? Precisamente en 2016, un momento en el que la cifra de desempleados en el país superó el 25% de la población. Una falta de alternativas laborales encaminaron a un creciente interés por el llamado "autoempleo". Actualmente, se han recuperado prácticamente los niveles previos a la crisis.

6. ¿Qué motivos existen para emprender?

Directamente relacionado con el gráfico anterior y, de nuevo, con las tasas de desempleo, hay dos datos que son importantes para el futuro del emprendimiento en España. Si bien es cierto que el valor de emprendimiento por necesidad es elevado (vinculado a las altas tasas de paro del país), más que el resto de países europeos, hay que remarcar un incremento del emprendimiento por oportunidad -el mayor en todos los valores registrados-.

7. ¿Dónde buscan financiación?

Las tres efes: friends, falls and family. O lo que es lo mismo, amigos, tontos y familia. En el caso de España, el colectivo de los amigos no es relevante en ningún caso. No tanto así como la familia y los ahorros personales que siguen siendo dos de las fuentes más importantes a la hora de comenzar un negocio. Dejando a un lado a los inversores especializados, aún un sector por descubrir al sur de los Pirineos, los créditos han sido también importantes. Una nueva ola de capital bancario, contenido durante los últimos años, ha vuelto a la economía española.

8. ¿Qué posición ocupa en España?

Por debajo de la media tanto en el cómputo global, como en el de la media de la Europa de los 28. Esa es la realidad emprendedora de España en la actualidad respecto a los países que basan su economía en la innovación. Por debajo, solo Grecia o Japón en cuanto a perspectivas de oportunidades.

9. ¿Quién emprende más?

Como no podía ser de otra manera, existe una tendencia al emprendimiento sensiblemente mayor en el grupo masculino respecto al femenino. Con cifras que van alcanzando el 50%, en el sector de los negocios consolidados sigue habiendo un número mayor de hombres por herencia de años pasados.

10. ¿Cómo evoluciona la inversión privada?

Ha crecido desde 2005, pero también se ha derrumbado desde 2011 en adelante. Es, sin duda, uno de los sectores a mejorar en España en su comparativa con la Unión Europea.