Elon Musk apareció por sorpresa en el festival South By Southwest (SXSW), celebrado a mediados de marzo en Texas (Estados Unidos), donde confirmó sus planes para desarrollar el Big Falcon Rocket. Este cohete gigante, también conocido informalmente como Big Fucking Rocket (BFR, por sus siglas en inglés), será el que jubile a los actuales Falcon 9 y Falcon Heavy. Pero ahora el impulsor de compañías como SpaceX y Tesla ha ido más allá de las promesas.

En una publicación en su perfil de Instagram, Elon Musk ha mostrado el molde en el que se construiría el Big Falcon Rocket o, simplemente, BFR. La imagen es una muestra de que el gigantesco cohete ha dejado de ser una mera prueba de concepto teórico y que los planes del fundador de SpaceX van en serio. Según explicó el año pasado, el BFR superará los cien metros de longitud y alcanzará nada menos que nueve metros de diámetro. Sus dimensiones se hacen más evidentes en comparación con el vehículo de Tesla que Musk ha aprovechado para colar en la imagen, una de sus estrategias publicitarias habituales.

SpaceX main body tool for the BFR interplanetary spaceship

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La fotografía difundida por Elon Musk no corresponde a una pieza en sí del BFR, sino al molde donde se irán desarrollando sus secciones de fibra de carbono. Aunque la compañía se encuentra en una etapa muy inicial del proceso, los planes de SpaceX pasan por completar un prototipo para realizar las primeras pruebas de vuelo durante la primera mitad de 2019, según informa el medio Space. La construcción del cohete, que contaría con una masa al lanzamiento de 4.400 toneladas y una capacidad de carga en órbita baja de 150 toneladas, tendría lugar en una nueva fábrica de la compañía situada en California.

El objetivo de SpaceX es emplear este gigantesco cohete para múltiples aplicaciones. Aunque los planes iniciales de Elon Musk se centraban en la conquista de Marte, las últimas novedades incluyen la posibilidad de usar el BFR como transporte suborbital para decenas de personas alrededor del planeta —el viaje de un lado al otro de la Tierra tardaría menos de una hora, según la empresa— o la opción de viajar a la Luna y montar una base en nuestro satélite. Todos los objetivos posibles están de momento solo sobre el papel hasta que finalice el desarrollo del Big Falcon Rocket y se confirme que el BFR funcione como verdadero sustituto de los ya conocidos Falcon 9 y Falcon Heavy, que tantos éxitos les han dado.