Peter Stas, CEO de Frederique Constant, una marca suiza de relojes de lujo ha publicado un artículo en su blog explicando el peligro que el Apple Watch representa para la industria, especialmente para marcas de precio medio.

"Siento que la industria relojera suiza aún no ha entendido como el Apple Watch se está comiendo el mercado, afectando especialmente a relojes de cuarzo". Stas comenta los grandes beneficios detrás de un accesorio que lleva registro de actividad, ejercicio, del ritmo cardiaco y la posibilidad de informar al usuario de cambios repentinos que pueden reflejar problemas de salud.

Stas también hace incapié el hecho que Apple ha vendido 18 millones de Apple Watch, probablemente citando datos de Canalys que reflejan las cifras (es lo que supuestamente vendieron durante 2017) y que "cada vez que viaja a Estados Unidos ve a más personas usando el smartwatch".

Pero sobre todo advierte que la industria relojera suiza podría estar en verdadero peligro, como ocurrió con la telefonía móvil, si no se reacciona a los avances tecnológicos que está haciendo Apple con los smartwatches: "El Apple Watch está en la tercera generación y quien sabe qué ofrecerán en la cuarta. En algún momento ofrecerán más que una pantalla negra y en ese momento la industria podría verse en problemas. Creo que muchos de mis colegas en la industria no tienen idea de lo que está pasando".

De acuerdo a cifras citadas previamente de Canalys, durante el último trimestre de 2017, Apple vendió más relojes que el resto de la industria combinada.

Aunque es verdad que el segmento de mercado al que empresas como Rolex, Patek Philippe o Piaget no es el mismo que el Apple Watch, sí es cierto que empresas grandes suizas como Swatch, que se dirigen al mismo público y por lo tanto pueden ver su cuota de mercado reducida de forma significativa.

Por útlimo Stas hace referencia a un estudio de Juniper que estima que el mercado de relojes híbridos crecerá de 14 millones de unidades vendidas en 2017 a 80 millones en 2022.

Muchas de las marcas de relojes de lujo suizas están apostando en un futuro híbrido, es decir, relojes que mantengan forma, diseño y elementos pero con funciones extras, como sensores que permitirían medir actividad, ejercicio y enviar notificaciones al usuario sin necesidad de una pantalla.