La Unión Europea no quiere quedarse atrás en el desarrollo de la inteligencia artificial. Ante los esfuerzos de Estados Unidos y China por la investigación de la tecnología, la Comisión Europea (CE) ha anunciado nuevas propuestas para intentar ponerse al nivel del futuro de la mano de la inteligencia artificial.

Para ello, el órgano ejecutivo de la Unión Europea ha dado un primer paso para establecer normas e impulsar la innovación y la investigación en este sector. Finales de 2018 ha sido la fecha propuesta para la presentación de un plan coordinado sobre la inteligencia artificial basado en una serie de normas y directrices que buscan asegurar la protección de datos y la transparencia en la utilización de la tecnología en diferentes ámbitos.

En colaboración con los estados de la UE, se creará un grupo de expertos para que analicen diferentes aspectos de esta tecnología como su impacto en diferentes empleos, su efecto en la democracia y la seguridad.

"Sin datos, no aprovecharemos al máximo la inteligencia artificial, la informática de alto rendimiento y otros avances tecnológicos. Estas tecnologías pueden ayudarnos a mejorar la sanidad y la educación, las redes de transporte y ahorrar energía: de eso se trata el uso inteligente de los datos", afirmó Andrus Ansip, el vicepresidente de la CE para el Mercado Único Digital.

Las medidas tomadas por las autoridades europeas para afrontar la implementación de la tecnología en diferentes ámbitos pretende ir acompañada de una inversión de 20 millones de euros para 2020. Una de las metas de esta inyección de recursos para la inteligencia artificial es atraer el talento especializado en este sector, después de que muchas personas se fueran a otros países como Estados Unidos por las condiciones laborales.

En 2016, las inversiones en inteligencia europea superaron los 10.000 millones de euros en Asia y los 18.000 en Estados Unidos, mientras que Europa redujo esta cifra a 3.200 millones. Como resultado, muchos europeos han decidido llevar su conocimiento sobre la tecnología a otros países y, con las nuevas iniciativas, Europa quiere posicionarse al frente de la innovación para poner fin a la fuga de cerebros.

En un documento, la Comisión destacó que el objetivo principal es maximizar el impacto de la inversión para poder "intercambiar mejores prácticas y definir el camino a seguir juntos, para garantizar la competitividad global de la UE en este sector".

La apertura de los datos y la educación

El grupo de expertos también pondrá directrices dentro del marco legal y ético en la utilización de la inteligencia artificial. Las normas, basadas en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, se centrarán en aspectos como la protección de datos. Este punto cobrará especial relevancia por el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) para endurecer las reglas que protegerán la información de los usuarios y que se empezará a implementar el próximo 25 de mayo.

Para ayudar a estimular la inversión, la Comisión también propuso una nueva legislación basada en abrir más datos del sector público para su reutilización, como los datos en poder de las autoridades de transporte y los servicios públicos. El órgano europeo señaló que su intención es construir sobre la base de la regulación GDPR un área digital sin fisuras para el desarrollo de nuevos productos y servicios basados en datos.

Otra forma de invertir en la inteligencia artificial estará enfocada en la educación y formación en este ámbito. Las ideas propuestas están centradas en modernizar los sistemas educativos y apoyar a asociaciones para atraer más talento especializado en esta tecnología.

De esta manera, la Comisión Europea ha marcado el posible camino a seguir para que se consiga adelantar o al menos igualar los esfuerzos en innovación de otros países líderes en el sector. El objetivo es no quedarse atrás en lo que Andrus Ansip ha denominado como la transformación de nuestro mundo, "al igual que la máquina de vapor y la electricidad en el pasado". La inteligencia artificial promete revolucionar varios sectores y las propuestas presentadas pueden ser el principio de las medidas para que la Unión Europea no se quede atrás.