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Cuatro años después de haber demandado a su ex pareja, un tribunal le ha otorgado **la mayor compensación** en lo que se ha convertido **en un caso histórico para el llamado porno de venganza**.

La mujer que se identificó anónimamente como Jane Doe para proteger su identidad **demandó en 2014 a su ex novio David K. Elam II** por **compartir** en sitios pornográficos después de su separación en 2013 **fotografías y vídeos** sexualmente explícitos que ella le había enviado mientras estaban saliendo, así como **suplantarla en foros de citas en línea**, según informa *The New York Times*.

La youtuber que sentó un precedente legal en un caso de porno de venganza

En la querella presentada en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en California señala que en una llamada Ellam incluso la **amenazó con hacerle la vida «tan miserable que querría matarse»**, según recoge el mismo medio, y hasta **envió parte de las imágenes a los conocidos de su ex novia**. De hecho, uno de los **sitios pornográficos** identificados, My Ex, está dedicado especialmente al porno de venganza. Ocho imágenes también fueron compartidas en **Tumblr**.

En consecuencia, la mujer **comenzó a recibir numerosos mensajes y correos electrónicos con imágenes íntimas de desconocidos**. Algunos le decía que iban camino a su casa para tener sexo con ella. Por ello, empezó a temer por su vida y acudió a las autoridades.

Finalmente, el pasado 4 de abril, **la corte le ha otorgado 6.4 millones de dólares en compensación**, en una de las sentencias más importantes del denominado porno venganza. El caso fue una de las primeras demandas presentadas por Cyber Civil Rights Legal Project, una iniciativa lanzada en 2014 por K & L Gates, una firma de abogados de Pittsburgh, para litigar contra el acoso en línea y la publicación no consensual de material explícito.

Elisa D’Amico, abogada especializada en privacidad y abuso de internet y quien es líder de dicha iniciativa, declaró a *The New York Times* que siempre es necesario abordar los derechos de la víctima cuando se vulnera su privacidad, y añadió:

> La ley en esta área es imperfecta; ha estado rezagada con respecto a la tecnología (…) Muchas veces las personas se dedican a culpar a las víctimas, pero cuando las imágenes se comparten dentro de los límites de una relación privada, se reconoce que ahí existe el derecho a la privacidad.

En Estados Unidos, al menos 36 estados tienen algunas leyes que penalizan la distribución no consensual de imágenes íntimas. California es uno de los que cuenta con una ley de pornografía no consensual con sanciones menores.

En este caso, cuando Ellam comenzó a compartir las imágenes sin su permiso, la residente de Los Ángeles **registró la propiedad de autor** debido a que ella misma las había tomado. Así, la demandante obtuvo los derechos **de todas las imágenes sexualmente explícitas que había compartido en privado** con su ex novio, lo que es un **requisito previo** para poder protegerse bajo las leyes federales de derechos de autor, explicó D’Amico.

El fallo incluyó **450.000** dólares por infringir los **derechos de autor** de las imágenes, **3 millones** de dólares por causarle **angustia emocional** grave y **3 millones por otros daños**, incluyendo **acoso y suplantación en línea** con la intención de causar daño.

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