Fraunhofer

En apenas unos días, Tiangong-1 caerá a la Tierra sin causar mayores problemas, ya que se calcula que la estructura se desintegrará durante la reentrada en la atmósfera. Así terminará el periplo de la primera estación espacial que China logró poner en órbita en 2011. Dos años después, en 2013, la agencia asiática decidió poner a Tiangong-1 en hibernación, después de haber recibido incluso la visita de seis taikonautas —el término con el que designan a los astronautas—. No obstante, en 2016, China confirmó que su primera estación espacial había quedado fuera de control.

Con un peso de 8,5 toneladas —incluyendo el combustible con el que contaba inicialmente y que se habrá gastado en buena medida—, la estructura diseñada por China presenta una forma de letra «T» mayúscula. El cuerpo principal, compuesto de dos cilindros, tiene una longitud de 10,4 metros de longitud. El primer cilindro es el módulo de servicio, que servía para controlar su potencia y su órbita alrededor de nuestro planeta. En sus extremos hay dos paneles solares, que cuentan con unas dimensiones de 3 x 7 metros. «Son lo primero que se va a desgajar y quemar. El resto de la estación presenta materiales muy ligeros, como el aluminio y el plástico, que se van a deshacer perfectamente entrando en la atmósfera», explica a Hipertextual Javier Armentia, astrofísico y director del Planetario de Pamplona. El segundo cilindro es el módulo experimental —habitable—, que incluye una sección cónica frontal cerrada, con un puerto de acoplamiento, una sección cilíndrica y una sección cónica posterior.

El pasado mes de enero, Tiangong-1 se situaba a una altitud media de 280 kilómetros. Su caída hacia la Tierra y su reingreso en la atmósfera no están controlados, aunque según explica la Agencia Espacial Europea, su orientación sí ha podido ser estabilizada. «La estación va a veintipico mil kilómetros por hora, pero en cuanto la atmósfera la frene, hará que se caliente muchísimo y se vaporice», explica Armentia a Hipertextual. El astrofísico señala que la estructura «da al día aproximadamente una veintena de vueltas a la Tierra, con lo cual pasa por casi todos los lados que nos podamos imaginar». Aun así, las agencias oficiales y los especialistas se afanan por estimar cuándo y dónde sucederá la caída de Tiangong-1.

Cuándo ocurrirá la reentrada de la estación espacial china

Las últimas predicciones de los expertos apuntan a que Tiangong-1 caerá a la Tierra a principios de abril. El astrónomo Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Smithsonian-Harvard, señala que «parece que la mejor apuesta sería entre el 1 y el 2 de abril», aunque sugiere que puede haber un margen de error de un par de días. Sus estimaciones coinciden con las de otras fuentes, como Marco Langbroek, Joseph Remis e Itzalpean, que también defienden que la reentrada de Tiangong puede ocurrir durante los primeros días de abril.

Los análisis independientes realizados coinciden de forma aproximada con los llevados a cabo por la Agencia Espacial Europea y la empresa Aerospace Corporation. Por un lado, la ESA calcula que la ventana de reingreso de la estación se sitúa entre la mañana del sábado 31 de marzo y la tarde del domingo 1 de abril. Por otro, la compañía privada asegura que la caída podría suceder entre la madrugada del 31 y la del lunes 2 de abril, con una probabilidad máxima de descenso sobre las 4:35 h (hora peninsular) del domingo 1 de abril.

«Todas las estimaciones y cálculos de agencias o empresas, de las que hacen seguimiento por satélite, son modelos. Ahora tenemos datos muy precisos debido al trabajo con radar que han hecho los alemanes en el Fraunhofer. Gracias a ello tenemos una idea de cómo está [la Tiangong] y cómo va girando. Además contamos con datos en tiempo casi real de cómo está la atmósfera: ahí lo importante es saber cómo está la ionosfera de la Tierra. Y esos datos no los tenemos de forma tan precisa, ya a que a nada de que haya tormentas solares o alguna alteración normal, hace que las zonas en torno a los 100-80 kilómetros de altitud, que son los críticos, puedan estar más vacíos o llenos de partículas. Eso significa que lo va a frenar muchísimo o lo va a frenar menos», explica el astrofísico Javier Armentia.

Dónde caerá la estación espacial Tiangong-1

Además de los cálculos para estimar cuándo caerá Tiangong-1, una de las preocupaciones es saber en qué punto realizará la reentrada en la atmósfera. «Hasta el último momento no lo sabremos», asegura Armentia. «En un día da una veintena de vueltas a la Tierra. Un día antes del 1 de abril, la fecha esperada, se podrá hacer una estimación algo mejor, pero con un rango de diez horas, que son seis órbitas», comenta al otro lado del teléfono. Incluso en los últimos minutos, prosigue el director del Planetario de Pamplona, «la trayectoria puede cambiar, aunque no mucho». Todo depende de cómo se comporte la estación espacial china en el momento de la reentrada atmosférica y de los niveles de partículas que haya en las franjas críticas, es decir, a un centenar de kilómetros de la superficie.

Crédito: ESA CC BY-SA IGO 3.0.

Los científicos esperan que la estructura se queme en la atmósfera, aunque hay alguna probabilidad de que ciertos fragmentos sobrevivan y puedan descender hasta el suelo. En ese caso, según las estimaciones, los trozos restantes podrían caer entre las latitudes de 42,8° norte y 42,8° sur. Una extensa región que incluye gran parte de América, toda África y Oceanía, el sur de Europa —incluyendo España— y, sobre todo, los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. La probabilidad de que Tiangong-1 entre en las zonas límites de la banda coloreada en verde es más alta que en el ecuador. Para nuestra tranquilidad, la ESA asegura que las probabilidades de que una pieza de la estación golpee a una persona es diez millones de veces menor que el riesgo anual de que nos alcance un rayo.

Cómo seguir la caída de Tiangong-1

Diversas herramientas online nos permiten conocer la posición actualizada de los satélites, incluido el recorrido de Tiangong. Entre las plataformas más destacadas, por ejemplo, está SatView, N2YO o LizardTail, que emplea Google Maps. Sin embargo, tal y como advierte Javier Armentia, «en las últimas órbitas será difícil tener buenos elementos orbitales y estas páginas web no serán precisas». Ahora solo queda esperar cuál es el destino final de la estación asiática.

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