Stephen Hawking reposará junto a otro grande de la historia de la ciencia. Sus cenizas, que se enterrarán durante un servicio de acción de gracias a finales de este año, se ubicarán en la abadía londinense de Westminster, al lado de la tumba de Isaac Newton, el padre de la ley de la gravedad, tal y como han confirmado los medios británicos. Termina así la incógnita sobre el destino de los restos del célebre físico, fallecido hace unos días a la edad de 76 años, que contribuyó a mejorar la comprensión del universo y de los agujeros negros.

Tras la muerte de Stephen Hawking, cuya popularidad sobrepasó los límites de la ciencia, la familia ha decidido además darle el último adiós en la ciudad donde residió y trabajó la mayor parte de su vida. Aunque el investigador de La teoría del todo nació en Oxford, su funeral tendrá lugar el próximo 31 de marzo en la iglesia Great St Mary's, muy cerca del colegio de Gonville & Caius de Cambridge donde Hawking impartió sus clases durante más de medio siglo. Según informa El País, los hijos han decidido que los oficios se desarrollen en este pequeño municipio universitario por ser "la ciudad que amó tanto y que tanto le amó". Posteriormente sus restos serán trasladados a la capital de Reino Unido.

Stephen Hawking llegó a Cambridge en 1962 para realizar su doctorado, una época en la que comenzó a notar los primeros síntomas de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padecía. Aunque inicialmente los médicos apuntaron que solo sobreviviría dos años, lo cierto es que el célebre físico no solo completó su tesis, sino que vivió muchas más décadas. Lo hizo acompañado de una silla de ruedas donde ingenieros de Intel instalaron un peculiar sistema de comunicación que le permitía hablar con la peculiar voz robotizada que le caracterizaba.

Se da además la circunstancia de que Stephen Hawking fue nombrado en 1979 titular de la cátedra Lucasiana de Matemáticas en Cambridge, la misma que ocupó en su día Isaac Newton. Ambos reposarán juntos en la céntrica abadía de Westminster, en pleno centro de Londres, donde también están enterrados otras figuras clave en la historia de la ciencia, como Charles Darwin o Ernest Rutherford, por citar solo algunos ejemplos.