En unos meses se cumplirá el primer cuarto de siglo desde el estreno de esa película asombrosa del realizador estadounidense Steven Spielberg que es Parque Jurásico (1993). Basada en la novela de su difunto compatriota Michael Crichton, nos dejó con la boca bien abierta con su historia de dinosaurios redivivos y se convirtió en una película de culto de la que ya se cuentan tres continuaciones estrenadas, las fallidas El mundo perdido: Jurassic Park (Spielberg, 1997) y Parque Jurásico 3 (Joe Johnston, 2001) y la aceptable Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015). La primera y la última forman parte del club de las milmillonarias por su recaudación en la taquilla mundial, con la de 2015 en cuarta posición tras Avatar, Titanic (James Cameron, 1997, 2009) y Star Wars 7: El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015).

De modo que a nadie puede sorprenderle que el próximo junio se vaya a estrenar otra secuela, Jurassic World: El reino caído, dirigida por el español Juan Antonio Bayona (El orfanato), y que acaben de anunciar que el director de la tercera entrega será de nuevo, qué extraño, Colin Trevorrow, que no se había ido de la franquicia de todos modos porque el guion de El reino caído es suyo y de Derek Connolly (Kong: La Isla Calavera), con el que ya había colaborado en otras ocasiones. Así, Jurassic World 3 constituirá el cuarto largometraje de Trevorrow para la gran pantalla tras Seguridad no garantizada (2012), la antedicha Jurassic World y El libro secreto de Henry (2017). Hay que recordar que este señor iba a encargarse del noveno episodio de Star Wars, pero Kathleen Kennedy, presidenta de LucasFilm, le despidió porque resulta difícil trabajar con él y “las diferencias creativas” se volvieron irreconciliables. Ojalá no ocurra lo mismo con Jurassic World 3.