Esta noche, coincidiendo con el último domingo del mes de marzo, se produce el cambio de hora. Con esta modificación entra en vigor el llamado horario de verano, una vez que adelantemos nuestros relojes: a las dos de la madrugada serán las tres. Una variación que también estaba incluida entre los eventos destacados de la astronomía en marzo.

¿Por qué se estableció el cambio de hora? En la actualidad, el horario de verano está regulado tanto por normativa comunitaria (la Directiva 2000/84/CE) como nacional (el Real Decreto 236/2002). En otros países europeos, el adelanto de los relojes comenzó a principios del siglo XX, mientras que España lo estableció oficialmente en 1918 con el objetivo de "conseguir el ahorro de carbón".

En los sucesivos años nuestro país continuó adaptando este cambio de hora, a excepción del período comprendido entre 1950 y 1973, cuando se abandonó por completo esta práctica. La crisis del petróleo de 1974, sin embargo, hizo que las autoridades retomasen esta vieja costumbre en todo el viejo continente; en España, que todavía no formaba parte de la Comunidad Económica Europea (CEE), el adelanto del reloj venía marcado por una orden del presidente del Gobierno, en coordinación con otros Estados.

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El porqué del cambio de hora y sus efectos

La entrada en Europa armonizó un asunto tan importante como este, ya que nuestro país se vio obligado a transponer las Directivas comunitarias dictadas desde principios de los ochenta. La última normativa, que data de 2001, establece que "el buen funcionamiento de algunos sectores, no sólo el de los transportes y las comunicaciones, sino también otros ramos de la industria, requiere una programación estable a largo plazo", motivo que justifica la determinación fija de un horario de verano en períodos de tiempo específicos.

El cambio de hora se ha justificado históricamente por un ahorro energético que, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), podría situarse en un 5% del consumo eléctrico en iluminación. No obstante, organizaciones como la Asociación de los Consumidores de Energía han puesto en cuestión estas cifras. Incluso la Comisión Europea aseguró en un informe publicado en 2007 que "el ahorro era real", pero "limitado".

El comienzo del horario de verano también trae consigo un inconveniente: dormiremos una hora menos. ¿Puede esto causar algún trastorno en nuestra salud? Según explicaba a Hipertextual Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología de la Universidad de Murcia, los efectos son similares "a los que ocurren cuando una persona se va de viaje a Canarias". Entre los síntomas que podemos sentir, destacan un mayor cansancio, fatiga o apatía, que desaparecen al poco tiempo en cuanto nuestro organismo se adapta biológicamente. Y, aunque pueda parecer preocupante, lo cierto es que trasnochar cualquier fin de semana afecta mucho más al cuerpo que el cambio de hora de marzo.