Hace poco fue el turno de Apple Health para ser usada como evidencia en un caso de violación y homicidio. En esta ocasión, Snapchat ha servido en una investigación de la policía de Colorado (Estados Unidos) sobre un asesinato por drogas en 2016.

Devon Smeltz tenía 20 años de edad cuando desapareció el 26 agosto de 2016 del vecindario de Sundisk en Fort Collins. Un fuerte ruido despertó a su madre, Dawn Becker, a las 3:15 de la madrugada (hora local), por lo que fue a ver a su hijo en la habitación, y descubrió que no estaba. Entonces, se dio cuenta de que habían roto una ventana de su casa y había rastros de sangre en ella, por lo que la mujer reportó el incidente a la policía local como un aparente robo de domicilio, aunque mencionó que su hijo era vendedor de ropa de marca, joyería y drogas.

Al día siguiente, una patrulla de Illinois detuvo a Joshua Baker, de 21 años, Lawrence Greggs, de 20, y Michael Gresham, de 20, por estar conduciendo inadecuadamente un Mercedes y un Jeep en una carretera interestatal, de acuerdo con las autoridades, según recoge el medio local Coloradoan. La policía se dio cuenta de que el Mercedes pertenecía a Smeltz, quien ya había sido reportado como desaparecido.

Al revisar los vehículos, los agentes confiscaron un rifle tipo AR-15, una bolsa de 40 píldoras Xanax genéricas, una pistola semiautomática cargada cubierta de sangre, el iPhone y la billetera de Smeltz, una mochila con un revólver, jeans Versace, casquillos vacíos y el equivalente a unos 11.400 dólares en 5 onzas de cocaína. Además, había sangre acumulada en los asientos y pisos traseros del Mercedes.

Una semana después, una persona encontró el cuerpo de Smeltz en una zona boscosa cerca de la autopista 34 de los Estados Unidos. El forense determinó que la causa de muerte fueron múltiples heridas de bala (encontró siete balas dentro de su cuerpo).

Las evidencias en el caso de Smeltz

Como evidencia, la policía tenía un vídeo tomado con el móvil de Baker a las 2.49 de la madrugada del homicidio que mostraba a Smeltz sangrando tirado en el suelo de su Mercedes, así como fotos en el celular de Gresham que muestran a Smeltz en el piso de su auto. También vídeos de Gresham sosteniendo el revólver identificado como el arma homicida con base en los cartuchos encontrados y las balas extraídas del cuerpo de Smeltz. Además, en otro vídeo filmado con el teléfono de Gresham durante ese mismo período de tiempo se alcanza a escuchar una voz que se cree podría ser la de Greggs:

Tenemos que volver por esa joyería, Baker. Estaba justo en (Snapchat) con ello. Lo devolví. ¿Me escuchas?.

Por otro lado, la última ubicación registrada del móvil de Smeltz lo situaba cerca de un Walmart, en el pueblo de Timnath. En la grabación de vigilancia del estacionamiento captada esa noche, se ven dos autos, primero un Jeep gris y luego un Mercedes blanco, llegar alrededor de las 2:40. Minutos después, se ve lo que parece ser el flash de un disparo a las 2.46 y de un segundo flash a las 2.48. Posteriormente, ambos vehículos salen del estacionamiento con dirección a casa de Smeltz, coincidiendo poco después con el momento del reporte del incidente reportado por parte de la madre de Smeltz a la policía. Además, Greggs tenía una herida en su mano cuando fue arrestado y su sangre coincide con la hallada en la casa.

En un principio, la policía estaba más inclinada a sospechar que el trío tenía intenciones de robar a Smeltz. No obstante, la madre y la novia de Smeltz sabían que él planeaba encontrarse con unos amigos de Cincinnati la madrugada del 26 de agosto. Tras entrevistar a algunos conocidos, la policía supo que el grupo había viajado desde Cincinnati a Fort Collins con aproximadamente 60.000 en efectivo para a comprar las drogas.

El insospechado papel de Snapchat en la investigación

Los mensajes de textos sirvieron a los agentes para darse cuenta de que Smeltz conocía a Greggs, quien había viajado a Colorado desde Ohio en múltiples ocasiones para comprarle drogas, entre otras cosas. También encontraron mensajes enviados desde el móvil de Baker con indicaciones de Greggs de que los tres hombres irían por un "golpe de 50 lamidas de banda", lo que les hizo suponer a los agentes que el término podría referirse a un robo o a un trato de drogas de 50.000 dólares, que podrían haber pactado a través de Snapchat.

No obstante, no está muy claro qué tanto del intercambio de información se produjo a través de Snapchat. La política de retención de la compañía pudo haber impedido que gran parte de la información relevante fuera divulgada, ya que consiste en solo guardar los registros de chats y el acceso de usuarios durante un mes, de acuerdo con la guía de cumplimiento de la ley de la compañía.

Una orden judicial fue presentada el 8 de noviembre de 2016, más de dos meses después del presunto asesinato, para solicitar dichos a Snapchat. Aunque la empresa cumplió posteriormente con la orden, los chats y los registros de acceso relevantes podrían ya haber sido destruidos si Smeltz no los salvó activamente antes de su muerte. De acuerdo con el reporte de transparencia más reciente de Snap Inc., recibe 370 órdenes judiciales al mes y produce datos para un 86% de esas solicitudes.

Baker, Gresham y Greggs ya han sido acusados de homicidio en primer grado, homicidio agravado, robo agravado, intento de robo, alteración de evidencia física y abuso de un cadáver. Permanecen bajo custodia en la cárcel del condado de Larimer.