La capacidad que tiene Facebook para expandir sus modelos de negocio no tiene límites. Comenzó con la propia red social, matriz de todo lo que llegó después. A partir de ahí, solo ha crecido. La compra de Instagram para controlar el mundo de las fotografía, la compra de WhatsApp para entrar en el sector de los mensajes instantáneos, la inclusión de los vídeos y los Stories para fagocitar el negocio de Snapchat. Después llegó la venta de productos de segunda mano, similar a Wallapop o eBay.

Ahora quiere quiere quedarse con un negocio olvidado por LinkedIn y cubierto por Jobandtalent en España. Llamados blue-collar, collar azul en su traducción, son aquellos profesionales de baja cualificación. En más de 40 países, Facebook ha desplegado una sección de Trabajos a través de su Marketplace a través del cual las empresas podrán colgar ofertas y los jóvenes con baja experiencia encontrar los diferentes puestos. Los procesos de selección y comunicación, además, podrán hacerse desde la misma red de Facebook aprovechando toda su infraestructura de comunicaciones y chats. Lo que empieza en Facebook acaba en Facebook.

El algoritmo de Jobandtalent, explicado

Un proyecto que empezó en Estados Unidos hace un año ya ha dado trabajo a una de cada cuatro personas que buscaba empleo en el país. Algo que, a largo plazo, supondría el "robo" de casi 1.100 millones de dólares en ingresos a LinkedIn, ahora de Microsoft. Y, aún así, la concepción de la red social de trabajo no era la de dirigirse a los perfiles de baja exigencia. De ellos no, pero de otras compañías sí.

Su llegada a España, además de otros 40 países, tendría un efecto demoledor sobre ciertas tecnológicas. Es el caso de Jobandtalent, la startup de los ex-Tuenti, que ha pasado por los diferentes modelos de negocio en lo que a oferta de empleo se refiere. Comenzaron con el enfoque de LinkedIn: trabajos de alta cualificación, principalmente de perfiles técnicos. Una herencia de la red social española que, sin embargo, se encontró con un problema inesperado: la crisis económica. Con la caída del mercado laboral, cualquier posibilidad de afrontar ese reto se fue con los millones de empleos que desaparecieron del país. Se enfocaron entonces en los mencionados blue-collar; un lugar en el que colocar esos currículos menos vistosos que los que suelen copar las páginas de LinkedIn, muchos de ellos sin experiencia apenas. Trabajos, temporales en su mayoría, de perfil muy joven y sin requerir demasiadas cualificaciones. Después añadieron el perfil de ETT, con el que complementar toda la cadena del juego.

¿Qué pasará a partir de ahora? Se abren dos opciones en este caso. La primera de ellas: que todo siga como hasta ahora y Facebook se una como una opción más al mundo de las ofertas de empleo. La segunda es que el mundo de la red social se haga mucho más grande y consiga arrastrar, por la comodidad y extendido de sus fronteras, una gran oferta y demanda empleo. Todo el mundo tiene Facebook, todos saben usarlo. Un efecto arrastre que termine con la faceta blue-collar de Jobandtalent, una startup que ha sido capaz de levantar casi 100 millones de euros en rondas de financiación. Pero árboles más grandes han caído, y si no que se lo digan a Snapchat, que ya se prepara para su cambio de modelo de negocio.

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