2018 ha empezado de una manera especialmente turbia para Woody Allen. El reputado cineasta se ha visto envuelto en la sangría de acusaciones contra figuras de Hollywood por acoso sexual que comenzó algunos meses, en las cuales múltiples personajes del sector se han visto salpicados. Dylan Farrow, hija del popular director, acusaba hace unos días a su padre de abusar de ella a la edad de siete años, algo que podría costarle al director perder el estreno de su próxima película.

Pese a que Allen lo niega todo y asegura que esta acusación ya fue llevada a cabo hace más de 25 años y desestimada por las autoridades competentes tras una profunda investigación, la semilla de la duda ya ha sido plantada. Timothée Chalamet y Rebecca Hall, actores en A Rainy Day in New York, ya han dicho que donarán su salario procedente de la película a la lucha contra el acoso sexual. Pro su parte, antiguos colaboradores del director, como Greta Gerwig o Colin Firth, han afirmado que no volverán a trabajar con él.

Amazon, en el ojo del huracán

A Rainy Day in New York es una película que tenía previsto su estreno en algún momento del presente año, con un casting compuesto por artistas como Selena Gomez, Elle Fanning, Jude Law, o Diego Luna y producida por Amazon Studios, la división de la compañía de Jeff Bezos enfocada al ámbito audiovisual. Según recoge Vulture, Amazon se encontraría bajo la presión de sentar las bases de una postura antiacoso y no estrenar la película de Allen después de que el pasado mes de octubre el director de Studios dimitiese, también acusado de acoso sexual.

La distribución de la película incluía su estreno en salas norteamericanas y, por descontado, la posterior disponibilidad en el servicio Prime de la empresa. Por tanto, Amazon se encontraría ahora, según fuentes cercanas, ante la disyuntiva de elegir si optar por no estrenar la película en salas de cine para pasar de puntillas sobre la polémica u optar por una decisión más radical y relegarla al olvido; ni en salas ni en Prime. Aunque aún no hay posturas oficiales al respecto, el desenlace más probable es que la hoja de ruta permanezca invariable y termine estrenándose como estaba planeado desde un primer momento.

Detalles del contrato aparte –que seguramente garantizan que se haga efectiva el estreno en salas de cine– Allen se ha labrado una fama en Hollywood que le garantiza, llueva o truene, una fiel cartera de clientes para sus creaciones. Además, como declara un miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas americana: "América olvida todo, de todas formas".