Está claro que el posicionamiento del Gobierno de Mariano Rajoy, y más concretamente del Ministerio de Hacienda liderado por Cristóbal Montoro, va del lado de la economía de toda la vida. Las nuevas propuestas empresariales no son del agrado del ministro que, tras una actualización del Boletín Oficial del Estado (BOE) ha mostrado su intención de hacer todo lo posible para que, al menos en cuestión de impuestos, todos jueguen con las mismas reglas.

Según el texto, el Gobierno tomará las medidas necesarias para que todos los actores, nuevos o tradicionales, paguen los impuestos necesarios y cumplan con todos los costes asociados por las relaciones laborales. Este mensaje va directamente a compañías como Deliveroo, Glovo o UberEats, las cuales ya están bajo la lupa por posibles casos de falsos autónomos. Especialmente el gigante británico, el cual se ha visto en la tesitura de tener que cambiar su modelo de relación laboral con sus riders pasando de autónomos a TRADE.

En este sentido, Haciencia quiere que los sistemas tributarios se apliquen con equidad, independientemente de si las compañías operan a través de Internet o de forma física. Según el posicionamiento del negocio tradicional, la llamada nueva economía goza de ciertas libertades tributarias que causan discriminaciones y, en resumen, competencias desleales en las operaciones. El temor de Montoro sería, en este caso, la desaparición del modelo de negocio tradicional por los nuevos sistemas que, encontrando encajes legales de forma, no deben ajustarse a las mismas normas que otras compañías. La revisión de los negocios basados en internet, especialmente los comercios electrónicos, será la obsesión de Hacienda para este 2018 en su nuevo Plan de Control Tributario:

"Es necesario disponer de las herramientas y la información que permitan evitar esas prácticas contra las formas de trabajo estables, en las que el trabajador goza de la debida protección, y asegurar una tributación equitativa".

Esto estaría en sintonía con lo que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que, tras el caso de Uber, determinó que la compañía no formaba parte de la economía de plataformas, sino que sería una empresa de transporte con todas las letras. Los modelos de negocio en los que la tencológica se posiciona simplemente como intermediaria no son del agrado de Montoro y, por esta razón, quiere que cumplan con las mismas normas tributarias que el resto de jugadores del mercado. Y, en cualquier caso, insisten en que su labor no es vigilar la relación laboral de las compañías con sus empleados, pero sí velar por que todos tributen en la medida en que operan en el mercado.

De esta manera, los mayores intermediaros del mercado actual están en el punto de mira del Ministro de Hacienda. Airbnb, la mayor plataforma de pisos sin pisos. BlaBlaCar, gestionando cientos de viajes de larga distancia. Uber, un sistema de transporte sin coches a su nombre. Y, como no podía ser de otra forma, los repartos de última milla: Glovo, Deliveroo o UberEats entre otros. La "nueva economía" no está hecha para Montoro.