Zelda Perkins, antigua asistente de Harvey Weinstein, habla por primera vez en televisión del caso que vivió en 1998 junto a una compañera de trabajo, el cual fue silenciado por el productor de cine mediante la suma de 250.000 libras (125.000 para cada una) y un acuerdo de confidencialidad en el cual se prohibía hablar de ello. En una entrevista para la cadena británica BBC, la cual está preparando un reportaje sobre Weinstein, ha realizado las declaraciones que expresan la situación por la que Perkins y su compañera tuvieron que pasar hace casi veinte años.

Mientras los horrores de Harvey Weinstein se cuentan ya por decenas, en la que ya es la mayor espiral de denuncias de acoso sexual que Hollywood ha vivido, más testimonios comienzan a ver la luz. Perkins relata ahora el suceso ocurrido durante el Festival de Cine de Venecia, durante el cual Weinstein intentó abusar sexualmente de Ambra Battilana Gutiérrez.

Pese al ánimo de denunciar por parte de ambas, el haber esperado a hacerlo a su regreso a Londres y no en el momento, además de las condiciones particulares a las que se enfrentaban, supuso un hándicap definitivo que derivó en el mencionado contrato de confidencialidad. Después de dejar su empleo en la compañía con la que trabajan para interponer la denuncia, Perkins confiesa que los abogados confirmaron que no tenían demasiadas posibilidades.

En última instancia, habrían sido dos mujeres de menos de 25 años contra Harvey Weinstein, Miramax y, esencialmente, Disney Company.

Por aquel entonces, efectivamente, Miramax era propiedad de Disney, con el músculo financiero y de influencias que eso supone. Al mismo tiempo, Perkins reconoce en la entrevista la horrenda conducta de Weinstein con la que todo el mundo se refiere ahora al productor, pero destaca también otros aspectos de su persona que lo definen como alguien de carácter volátil e intrigante.

Todo el mundo ve ahora a Harvey como un monstruo repugnante, lo cual era y es, por un lado, pero lo que es interesante y no se ha dicho es que era una persona increíblemente apasionante, brillante y estimulante de la que estar rodeado. Era un maestro manipulador y su humor cambiaba muy rápido y nunca sabías si estaba relajado o te iba a gritar.