La suerte está echada. A las 9 de la mañana, hora de la Península, el sorteo de la Lotería de Navidad da su comienzo. Dos grandes bombos: uno de ellos con 100.000 bolas, de las que algunas de ellas serán las afortunadas, y el segundo con 1.807 premios. Mismo peso, mismas oportunidades y mucho de suerte para llevarse algo de los 2.240 millones de euros en premios de este año.

¿El único requisito? Haber comprado, al menos, alguno de los décimos de lotería de Navidad que están a la venta desde el 11 de julio de este mismo año en alguna de las administraciones repartidas por todo el país. Opciones hay en todas, como no podía ser de otra manera, pero la realidad es que muy probablemente muchos hayan sufrido horas interminables de espera para hacerse con uno de los números expedidos por alguna de las grandes sucursales. En Madrid, Doña Manolita, ocupa el primer puesto en la capital; la administración de Benidorm o la de El Gordo en Manises serías otras de las afortunadas. Pero, sin duda, la más destacada es la de Sort, en Cataluña, fundada por Xavier Gabriel Lliset en 1986: La Bruja de Oro o La Bruixa d´Or.

La carrera meteórica de esta administración de Lotería se inició cuando, en 1994 (8 años después de su fundación), caía el primer Gordo de la Lotería del Niño. El 6 de enero de ese mismo año, las supersticiones con las brujas y la suerte rompieron barreras. Como suele ser normal con estas cuestiones, la realidad es que cuando la fortuna mira a una administración, los ojos de miles de compradores también giran hacia el mismo lado. Y aquí entran en juego las matemáticas: más ventas, más oportunidades de premios. En 1996, 1998 y el año 2000 pasó lo inevitable y, de nuevo, el premio más famosos del año se iba a Sort. De esas fecha hasta ahora la carrera ha sido meteórica, con más de 30 premios repartidos, y siempre de la mano de un perfil de emprendedor muy diferente a lo que se suele contar en este nuevo ecosistema tecnológico.

Xavier Gabriel - Libre Mercado

El deporte de aventura que salvó a una región

Xavier Gabriel es, muy probablemente, conocido por su papel como propietario de la administración de lotería que más ventas registra cada año. Tanto de forma nacional, como internacional. En los últimos meses, también por su gran posicionamiento político en Cataluña en contra del independentismo. Pero la realidad es que su perfil como emprendedor empezó de la mano de los deportes de riesgo y de aventura.

Mucho antes de que llegase el éxito de los premios en La Bruja de Oro, los beneficios económicos por la promoción de los deportes de riesgo en la comarca del Pallars Sobirà ya le trajeron dos buenas nuevas. La primera de ellas fue la de poner en el mapa una región económicamente deprimida y la segunda de ellas la de dar salida a su amor por los deportes de aventura. Xavier es el orgulloso inventor del Catamarán de Río, el Horopo, el Bus-Bob y el Benji-Jumping, todos en su compañía de deportes Aventur fundada justo un año después de la administración.

Recibiendo premios por emprendimiento mucho antes de que esta figura fuese trending topic, Xavier siempre dejó en un segundo plano la venta de número premiados. Conquistar el Amazonas había sido siempre su mayor sueño. Tanto que, incluso, pudo hacer empresa de esta aventura. Tras un viaje a la exótica región verde, pudo vender varios reportajes a productoras e incluso posicionarse como una figura importante de publicidad ante grandes marcas deseosas de vender con nuevos entornos tras sus espaldas. La realidad es que las deudas, generadas por la construcción de un gran albergue para los clientes, obligaron a Xavier a dejar de lado la aventura. Por el momento.

La Bruja de Oro se colocó como la principal fuente de ingresos de la familia, pero siguió buscando nuevas opciones. Un restaurante, un albergue para turistas, fundaciones para ayudar a niños con Síndrome de Down, escritor de libros y el primer español como turista espacial en 2008.

Internet, la pauta que marcó la diferencia

Aunque parezca mentira, el hecho de disponer de una administración de lotería, una de las casi 4.000 que hay en España, tiene algo de emocionante si el dueño sabe cómo gestionarlo.

Cuando llegaron los primeros grandes premios, y las atenciones de todos aquellos dispuestos a arañar algo de la suerte de la sucursal, Xavier tenía dos opciones: quedarse quieto y esperar a la que pasase lo efímero de la fama (justo cuando los premios se fueren a otras regiones) o aprovechar el tirón. Optó por lo segundo siendo la primera Administración de lotería que añadía la opción de comprar números por Internet. Con esto conseguía dos cosas muy simples: llegar más allá de lo local y vender más -lo que implica tener más opciones de premio-.

La venta mínima de 250.000 pesetas en décimos requerida por Loterías y Apuestas de Estado se vio altamente cubierta cuando la suerte llegó precisamente a la Administración. El mismo premio que lanzaba a la fama a La Bruja de Oro en 1994, también lanzaba el buen hacer de sus propietarios. 317 millones de pesetas del momento, en concepto de nueve décimos premiados pero que nunca fueron abonados por sus dueños reales (siendo la administración la que adelantaba el pago) nunca llegaron a su destino. Xavier y su esposa decidieron enviarlos después del sorteo, aun sabiendo que les haría ricos. Con este gesto se iniciaba la mayor campaña de marketing para esta sucursal. Un año después, en 1995, añadían la opción de Internet a sus opciones de venta.

Los años pasaron y la bola de la suerte empezaba a coger tracción. 2003 fue el año estrella para la sucursal. Como se suele decir, la suerte atrae a la suerte. Justo ese año, el número 42.473, vendido a través de Internet en La Bruja de Oro a ciudadanos en Alemania, Países Bajos, EE.UU. o Canadá era el premiado con el Gordo de la Lotería de Navidad. Para la Lotería del Niño de 2014 los servidores de la bruja más famosa del mundo colapsaron.

La realidad es que ahora, la administración de Xavier controla casi el 0,7% de la venta de loterías en España con una facturación (en 2015) de 61,1 millones de euros. Siendo en 2010 el año en el que más ha ingresado de su historia, 62,9 millones aproximadamente. Patrocinios deportivos en clubes de fútbol o coches han sido objeto de algunos de los fondos de la suerte.

¿Y después de Internet? La innovación siguió llegando al pequeño pueblo: China. En un país en el que la venta de lotería no está bien vista por el partido único, la realidad es que su población genera millones de ingresos en lo que a juegos se refiere. Solo en el primer año de apertura, 2008, la web traducida a chino generó más de 125.000 clientes. Como comentaba Xavier en una entrevista, "la gente cada vez busca la suerte más lejos y en más sitios". Y si no, siempre nos quedará la salud.