Por alguna extraña razón la época navideña está impregnada, además de regalos, luces y villancicos, de horror, castigos y entes demoníacos. En distintas culturas y tradiciones, a la par del festejo navideño, se le da lugar a esa parte oscura que podría señalarse como parte intrínseca de la naturaleza humana.

Hasta en la tradición navideña más común en occidente, en donde Santa Claus, el Niño Dios o los Reyes Magos dejan regalos a los niños, existe una condicionante para ello: portarse bien (lo que sea que esto signifique). Para aquellos que no lograron reunir suficientes méritos para obtener sus recompensas en forma de obsequios, en algunos lugares no pasa de encontrar el árbol vacío (aunque esto seguramente es desastroso), sin embargo, en algunas tradiciones el castigo para "los niños que se portan mal" va mucho más allá de esto, y, aunque se traten de meras alegorías, no dejan de sorprendernos los crueles castigos que dictan las tradiciones y las siniestras criaturas que los perpetran.

Conozcamos algunas de estas temibles criaturas que se desatan en la época navideña y lo que puedes hacer para evitar ser castigado por ellas (spoiler: en todas debes "portarte bien").

Belsnickel

También se le conoce como Persnickel, Beltznickle, or Kriskrinkle. Se trata de un personaje que proviene del folclor alemán y otras partes de Europa del este y que fue transmitido a América por las colonias alemanas en Estados Unidos.

El Belsnickel va vestido con harapos sucios y por un lado lleva dulces, nueces y pastelillos para los niños buenos pero también una vara para castigar a los niños malos. Él visita a los niños una semanas antes de Navidad para repartir azotes y dulces pero también para reportar a Santa Claus sobre el comportamiento de los niños que visitó.

Jólakötturinn

Se trata de un enorme gato que pertenece a otra figura terrorífica del folclor islandés que aparece en las vísperas navideñas: Grýla, la giganta y sus hijos, los Yule Lads, quien también se hacen cargo de los niños malportados. El gato de Grýla, en cambio, sólo se comerá a aquellos que no les hayan obsequiado ropa nueva antes de Navidad. No parece un cometido difícil... de primera mano, pues para que te regalen ropa nueva tendrías que hacer méritos para ello, en pocas palabras: ser una buena persona.

Se dice que el inicio de esta tradición se remonta al siglo XIX y se extendió este mito para que los trabajadores de lana terminaran de procesarla antes de Navidad. Así, los que terminaban sus labores obtenían ropa nueva y abrigadora antes de la víspera y no serían comidos por el enorme gato de Grýla.

Krampus

San Nicolás y el Krampus en una ilustración de 1896

Este ser tal vez es uno de los más conocidos porque la cultura popular ha extendido el conocimiento de sus acciones demoníacas. El Krampus proviene de la tradición de los paísis alpinos. Se trata de una criatura que también castiga a los niños malos, incluso algunas versiones dicen que se los lleva en un costal al infierno en donde los devora. Este ser vendría a ser la contraparte de San Nicolás y se aparee en la noche del 5 y 6 de diciembre y merodea las calles haciendo sonar sus cadenas oxidadas o campanas para anunciar su paso.

Durante el Krampusnacht, es decir, cuando aparece el temible Krampus, jóvenes de Austria, por ejemplo, se visten de este personaje con cuernos, pelaje y asustan a los niños.

Mari Lwyd

Esta tradición se remonta hacia el año de 1800, incluso antes según algunos autores y se practica exclusivamente en Gales. A pesar de la estrafalaria apariencia de esta criatura, lo cierto es que su presencia no es de castigo y más bien de buena fortuna y fiesta.

Mari Lwid se conforma de una cabeza de caballo adornado con listones de colores y con un cuerpo fantasmal, es decir con una tela que cubre al portador. Entonces esta figura es acompañada por un grupo de personas y van de casa en casa cantando canciones y pidiendo cerveza y comida. Esta tradición tiene lugar entre Navidad y Año Nuevo.

Père Fouettard

San Nicolás y Pere Fouettard. Fabcom via Flickr (Creative Commons license CC BY-NC 2.0)

Este personaje del folclor francés es muy antiguo, data al menos del año 1150 y se trata de un siniestro hombre vestido con ropas oscuras y cabellera y barba descuidadas y largas. Tiene, además, un costal de mimbre en donde se lleva a los niños que se portaron mal. Algunas veces porta un látigo, un palo o un garfio y se dice que está así de sucio y negro porque acompaña a San Nicolás a través de las chimeneas.

Este personaje se desprende de una la leyenda de un hombre que se robó a tres niños, a los cuales les quitó su dinero para más tarde asesinarlos. Para ocultar la evidencia de su crimen, la esposa de este hombre llamado Fouettard y él cortaron a los niños en pedazos y prepararon un guiso (!). Sin embargo, San Nicolás se dio cuenta y resucitó a los niños. Fouettard se arrepintió de sus terribles actos y como expiación acompaña al buen San Nicolás cada año el 6 de diciembre (el día de San Nicolás).

El Grinch que llevamos dentro

Se dice que ese ente vive en muchas personas del mundo. Harto de las compras de pánico y la supuesta felicidad navideña se vuelve el aguafiestas de la temporada. A veces se manifiesta en las cenas familiares diciéndoles sus verdades a los que ahí se encuentran, otras veces estalla al calor de unas copas o declarando su hastío en todas las redes sociales posibles. Como podemos ver tiene múltiples formas.

El Grinch, sin embargo, es un personaje creado por el gran Dr. Seuss. Apareció por primera vez en el libro ¡Cómo El Grinch robó la Navidad! publicado en 1957. Puede decirse que se trata de una parodia sobre el consumismo desmesurado de las fiestas navideñas. Eso sí, al final El Grinch encuentra una razón para festejar la Navidad, ojalá así sea para todos.