Los acosos sexuales se han convertido en un escándalo en Hollywood y en los últimos meses hemos sido testigos de cómo ha ido aumentando el número de presuntos acosadores. Mientras que Harvey Weinstein, Kevin Spacey y Brett Ratner, entre otros, eran señalados por las víctimas de acoso o agresión, Uber ha vivido un proceso similar. En este caso, el escándalo se inició a principios de año con la carta de la ex ingeniera, Susan Fowler, en la que detallaba sus experiencias y provocó el despido de 20 empleados de la compañía. El pasado mes de octubre se confirmó que los detalles de la historia se explicarán en la película Disruptors. Pero ese era solo el principio.

El acoso sexual en Uber ha vuelto a estar en el punto de mira después de que cinco mujeres acusaran al inversionista de Uber Shervin Pishevar de comportamientos sexuales inapropiados. Las víctimas explicaron cómo uno de los socios capitalistas del servicio de transporte privado hizo avances sexuales no deseados, informó Bloomberg.

Austin Geidt, jefa de expansión global de Uber, fue una de las mujeres que sufrió el acoso de Pishevar. En una fiesta de navidad, le colocó la mano sobre su pierna y la metió por debajo de su vestido. En ese momento, Geidt abandonó la fiesta. Este incidente ha sido desmentido por Pishevar y su abogada, Randa Osman, quien afirmó que la relación entre el inversionista y Austin Geidt fue "amistosa y profesional".

Otra víctima de Shervin Pishevar explicó que en 2013 tuvo una reunión con él para hablar sobre una posible inversión, lo que se convirtió en el momento perfecto para que el inversionista se lanzara sobre ella con la intención de besarla. En otro caso, una mujer acudió a casa de Pishevar para hablar de oportunidades laborales cuando "saltó sobre mí, intentó poner su lengua en mi garganta, y lo detuve".

En otra situación parecida, una víctima afirmó que solo recuerda el cuerpo del socio capitalista de Uber encima de ella cuando "yo era lo suficientemente joven como para ser su hija". En todas las experiencias explicadas, las acciones de Pishevar fueron realizadas sin el consentimiento de las mujeres, quienes pidieron no ser identificadas para que sus carreras no corrieran peligro.

Una vez más, el poder del acosador ha provocado que las víctimas estén silenciadas durante años por miedo a las represalias. Como sucedió en el caso de Harvey Weinstein, las mujeres decidieron no presentar denuncias ni informar sobre lo ocurrido a la justicia.

Sin embargo, hubo una mujer que sí demando a Shervin Pishevar a principios de este año, cuando este fue acusado de violación sexual en Reino Unido. El inversionista utilizó de nuevo sus influencias no solamente para que no fuera acusado, sino para que se prohibiera a varios periódicos locales publicar sobre lo sucedido.

Sobre las nuevas acusaciones, la abogada de Pishevar destacó que se trata de una "campaña de desprestigio" y que "las declaraciones sobre la única persona nombrada [Austin Geidt] han sido refutadas directamente por un testigo ocular de los hechos denunciados". Asimismo, se han negado todos los incidentes explicados por las presuntas víctimas.

El poder consiguió que su delito se quedara en la sombra aunque, como sucedió con Weinstein, los escándalos han acabado saliendo a la luz y, con ellos, vendrán las consecuencias.

Este nuevo caso de acoso sexual en Uber se une a la demanda presentada por dos mujeres, quienes afirmaron ser víctimas de agresión sexual por parte de conductores de la compañía y pusieron en duda los procesos de reclutamiento de la plataforma.