"Vivimos en una especie de Juego de Tronos permanente", decían los politólogos María Ramos y Pablo Simón en una entrevista realizada por la periodista Violeta Molina. Razón no les falta. Han pasado algo menos de dos años desde las elecciones del 20-D, cuyos resultados nos condujeron a unos segundos comicios el 26 de junio del año pasado. Meses después, tras las turbulencias internas en el PSOE y la investidura de Mariano Rajoy como presidente, España afrontaba el siguiente curso con la vista puesta en Cataluña. La vida, también la política, se sumía en una especie de vorágine.

Hoy comienza el nuevo capítulo de la serie sobre la situación catalana. La campaña electoral arranca el martes 5 de diciembre, marcada por el referéndum del 1 de octubre, la declaración unilateral de independencia (DUI), la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la huida del ex-president Carles Puigdemont a Bélgica y el mantenimiento en prisión de Oriol Junqueras, los 'Jordis' y Joaquim Forn. Las fuerzas políticas tendrán hasta el próximo 19 de diciembre para convencer a los electores de que les otorguen la confianza para dirigir el destino de Cataluña durante los próximos años. Las elecciones del 21-D serán el final de una convulsa temporada política, cuyas consecuencias siguen grabadas en la mente de los espectadores.

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Nikolai Karaneschev (Wikimedia)

La psicología detrás de la situación en Cataluña

El equipo de Jorge Moya, de la Facultad de Educación, Psicología y Trabajo Social de la Universitat de Lleida, ha iniciado una investigación para explorar los efectos psicológicos del referéndum del 1 de octubre. El estudio, realizado en colaboración con la Universitat de Barcelona, pretende determinar cómo afecta a la ciudadanía la situación política de hoy en día y los eventos posteriores que se desarrollen. En conversación telefónica con Hipertextual, Moya describe el momento actual como "una montaña rusa para todos", caracterizada por una "gran incertidumbre". Las elecciones del 21-D han generado ciertas expectativas sobre la posibilidad de poner punto y final a una vorágine de sucesos políticos que probablemente muchas personas, tengan la ideología que sea, hayan calificado alguna vez de "inacabable".

"Tratamos los acontecimientos políticos como un evento más que a la gente le puede llegar a afectar", explica Moya. Su grupo ha diseñado una encuesta inicial focalizada en la votación del 1 de octubre, cuyo desarrollo estuvo marcado por la apertura de los colegios electorales, en contra de la resolución judicial y de la suspensión del Tribunal Constitucional, y por las posteriores imágenes de violencia ocurrida durante la jornada. "Tiene las características necesarias para ser considerado como un evento potencialmente traumático", asegura Moya, que defiende que, tras el éxito conseguido en el formulario inicial, con más de un millar de respuestas, su equipo está trabajando en un segundo cuestionario en castellano y en catalán para ir más allá del 1-O y analizar la situación política en general que vive Cataluña y las consecuencias que tiene en la ciudadanía desde la perspectiva psicológica.

Moya celebra que hayan tenido una respuesta tan alta en la primera encuesta, ya que cuanta más elevada sea la participación, mejor potencia estadística tendrá el análisis. Los investigadores trabajan ahora para determinar si el primer cuestionario es lo suficientemente representantivo, con el fin de que los resultados puedan abarcar a ciudadanos de todas las ideologías posibles. Aunque los científicos de la Universitat de Lleida y de Barcelona aún no tienen conclusiones preliminares, Moya sí reconoce que a nivel personal otros colegas le han comentado un cierto aumento de casos de ansiedad y de depresión en la sociedad catalana, comunes en todo el espectro político, sin que realmente se haya podido cuantificar si ese incremento es real. "Incluso personas que fueron atendidas en el pasado podrían volver a revivir situaciones emocionales negativas", sostiene. Ante esa tesitura, la delegación de Girona del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña ha llegado a organizar talleres para "protegernos de la inquietud política" y "mantener el confort y el bienestar necesarios para la salud".

No todos los especialistas, sin embargo, están de acuerdo con estas afirmaciones. Eparquio Delgado, psicólogo y director del Centro Rayuela, comenta por teléfono a Hipertextual su escepticismo sobre los objetivos y los futuros resultados de la investigación promovida por las universidades de Lleida y Barcelona. "No hay una medida previa al referéndum", lamenta, por lo que las conclusiones que obtengan a partir del formulario inicial no van a poder ser relacionadas con un hipotético impacto emocional de la situación política en Cataluña en general, y del referéndum del 1-O en particular. Además de cuestiones metodológicas, Delgado también critica la necesidad de realizar un estudio de este tipo. "En la vida a veces hay que comprometerse con cuestiones que son importantes para uno, independientemente de que eso te cause problemas. ¿Qué relevancia tiene medir la desesperanza de la población con esta historia? ¿Habría que parar el procés si la gente está triste o deberíamos plantearnos otras cosas?", se pregunta al otro lado del teléfono.

El supuesto incremento de casos de problemas mentales relacionados con la situación política en la región no cuenta, de momento, con una evidencia científica que lo respalde, más allá de las afirmaciones realizadas en su momento por el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya. En otras latitudes, como Reino Unido, los resultados a favor del Brexit se asociaron con una mayor inquietud entre la población, especialmente en el caso de ciudadanos no anglosajones, que reconocieron sufrir más trastornos de sueño, tristeza o ansiedad, según una información publicada por el periódico The Guardian. Ante la incertidumbre política en Cataluña y el inminente arranque de la campaña electoral, Moya aconseja "estar al día, sin que la información se convierta en algo obsesivo". Tal y como explica a Hipertextual, "si desconectamos del todo también es algo contraproducente, porque genera más incertidumbre y se puede conocer de golpe una realidad que no esperas [y que podría afectarte]". El psicólogo también sugiere, por una cuestión de "higiene mental", tratar de desconectar en lo posible antes de dormir y mantener hábitos saludables. "En general, pero sobre todo en momentos de estrés, debemos vigilar la alimentación y el ejercicio físico", asevera el profesor de la Universidad de Lleida. Reglas generales que también sirven para ocasiones particulares como esta, cuando la vorágine de la campaña y de las elecciones anticipa el final de una temporada demasiado turbulenta.