Al igual que hiciese Uber hace unos meses, Cabify acaba de sumarse al modelo de tarifas dinámicas para sus servicios; uno de los elementos diferenciadores que había mantenido la compañía española respecto a la tecnológica estadounidense. Es, en términos resumidos, un cambio radical de estrategia que se encuadra en uno de los momentos más complicados con el sector del taxi, el cual prepara una huelga indefinida, después de la de ayer miércoles, en contra de las licencias VTC.

En concreto, Cabify subirá el precio de sus trayectos cuanto mayor sea la demanda y, por contra, lo bajará cuando esta sea menor. Eventos, lluvia y fines de semana por la noche verán incrementados su precios. No está claro de cuánto es la subida de este importe, pero la realidad es que llega justo en uno de los meses más complejos para los trayectos de coches; aunque es de suponer que se podrá a la par que los precios de su competencia directa en Madrid.

Como ocurre con Uber, el usuario podrá saber con antelación cuál es el índice de demanda del momento. Según explican en El Economista, junto a la hora de solicitud del vehículo aparecerá una "i"; en este punto se podrá consultar la cantidad extra que se cobrará. Así mismo, los precios siguen siendo cerrados, lo que implica que durante el trayecto esto no variará durante el mismo, el cual baja su precio mínimo a los 5,50 euros.

Según comentaba Uber, en el momento que publicaba su renovación de tarifas, la teoría apunta a que el beneficio medio para los conductores y la compañía aumenta. Más viajes, sensiblemente más baratos, que se traduce en más ingresos.

El lado oscuro de las tarifas

Aunque a primera vista parezca que las tarifas han bajado su precio, y de hecho así podría ser si los trayectos son cortos, la realidad es que en la vista comparativa estos mismos importes encarecen el cómputo total. Según su comunicado, cuando el trayecto sea de 0 a 2 kilómetros te cobrarán 2 euros kilómetro. De 2 kilómetros a 20 kilómetros, 1,70 euros/km; y de 20 a 80 unos 1,25.

Es decir, que suponiendo que no haya gran demanda, de media los trayectos serán muchos más caros de lo que antes se pagaba.