Quizá no sea una de las características más interesantes de un iPhone X que es todo pantalla, que incorpora la esperada carga inalámbrica o que eleva los retratos fotográficos a un nuevo nivel, pero sin duda sí es una de las más llamativas. Como tal, Apple ha promocionado de manera especial los Animoji, esos mensajes animados que recogen las expresiones faciales en forma de vídeo para enviarlo directamente mediante iMessage o descargarlo para ser compartido en otras plataformas.

El funcionamiento de los Animoji ha llegado de manera exclusiva al iPhone X bajo el pretexto de utilizar conjuntamente los sensores que componen TrueDepth –el sistema que permite a Apple reconocer los rasgos faciales y su profundidad para llevar a cabo acciones como, por ejemplo, desbloquear el terminal– y el nuevo chip A11 Bionic. No obstante, algunos meticulosos usuarios han observado que los Animoji funcionan incluso si se impide el funcionamiento de los elementos específicos del buque insignia de la compañía.

Tras la puesta a la venta del iPhone X, y después de un par de días de albedrío en Twitter en los que estos mensajes en vídeo se sucedían de manera constante, hay quien ha querido explorar esta nueva característica más a fondo. Varios usuarios de distintos foros descubrieron entonces que Animoji continuaba funcionando tapando todos los sensores que conforman el entramado TrueDepth, permitiendo tanto el seguimiento facial como el reconocimiento de gestos y expresiones.

Esta situación llegó en el día de ayer su máximo exponente tras la publicación de la reseña de Marques Brownlee, popular youtuber de tecnología, en la que se exponía la capacidad de esta característica para continuar funcionando sin usar los mencionados sensores. La realidad es un poco más complicada.

Un funcionamento a medio gas

Si bien es cierto que el seguimiento facial puede llevarse a cabo únicamente con la cámara frontal, con el iPhone X los Animoji van un paso más allá y mejoran el reconocimiento gracias a los sensores TrueDepth. Así lo mencionaba el propio Brownlee en Twitter tras hablar con Apple, confirmando que el uso de los sensores está destinado a añadir fidelidad a la imagen mostrada y que la razón de la existencia únicamente en este último modelo es la de ofrecer la mejor experiencia posible.

Es decir, los Animoji sí podrían estar presentes en el iPhone 8 y 8 Plus, quizá incluso en terminales anteriores, pero eso requeriría que Apple rebajase el estándar de lo que ellos consideran como aceptable. Snapchat, Instagram Stories y otras tantas aplicaciones similares son un buen ejemplo de que los filtros faciales y el reconocimiento de gestos en tiempo real pueden llevarse a cabo sin disponer del último iPhone, pero precisamente aquí es donde entra en juego el criterio de Apple.

La compañía hizo hincapié durante la presentación del nuevo iPhone en la capacidad de los filtros para adaptarse con mayor exactitud a los rasgos mediante el uso de los sensores dedicados. Los Animoji no son, por tanto, un mero elemento de marketing del iPhone X, sino un compromiso con la calidad que se espera por parte de Apple.